MM| "𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑎𝑙𝑎𝑚𝑎𝑛𝑑𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑒' 𝑣𝑒𝑟 𝑒𝑛 𝑣𝑖𝑣𝑜"
𝘵𝘳𝘶𝘦𝘯𝘰 𝘧𝘢𝘯𝘧𝘪𝘤
─Vos sos mi musa desde que inicié con la música, mami.
®catitafzzz | 2024
¡ toda la historia es con el fin de entretener !
¡ prohibida su cop...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
( real life )
Catalina Sánchez
El sol de la tarde se filtraba a través de las cortinas de la habitación de mis papás, iluminando el espacio con calidez.
Estaba acostada a un lado de mi papá mientras le limaba las uñas y él veía la saga de Rápidos y Furiosos.
Le había rogado para que me dejara pintarles las uñas con que sea brillo.
Su tratamiento lo había dejado débil, pero su sonrisa y su humor seguía intacta, esa que usaba para tranquilizarnos a mi y a mamá.
Habíamos estado hablando y opinando de la película mientras le terminaba de colocar el brillo en las uñas.
—Hija, necesito decirte algo importante. —dijo, con la voz quebrada y un semblante serio.
Sentí que el aire en la habitación se volvía pesado. —¿mhm? ¿Qué pasó, papá? —pregunté mientras trataba de mantener la calma mientras mi corazón comenzaba a latir con fuerza.
—Es sobre Mateo. Sobre ustedes dos.
Mi estómago dio un vuelco. EL solo escuchar el nombre de mi ex novio hizo que un torrente de recuerdos me golpeara de lleno, sobre todo cuando me cogió la otra noche.
—¿Qué pasa con Mateo? —respondí, intentando sonar neutral aunque mi voz tembló un poco.
Mi papá respiró hondo, como si necesitara reunir el coraje y la fuerza para decírmelo.
—Fui yo quien lo hizo terminar contigo.
Sus palabras cayeron como un balde de agua fría encima de mí.
—¿Qué? —mi voz salió en un susurro incrédulo.
—Lo amenacé. Le dije que si seguía contigo, haría todo lo posible por arruinar sus carreras. No lo hice porque no me cayera bien, bueno, un poco, pero pensé que te estaba alejando de tus sueños que te estaba haciendo olvidar de todo lo que construiste.
Me quedé en silencio mirándolo, tratando de procesar lo que escuché.
Una parte de mí quería gritarle de por qué lo hizo y la otra quería llorar, y rogarle que fuera mentira lo que me decía.
—Papá... ¿por qué no confiaste en mí? —cuestioné tomando su mano con mas firmeza, mi voz llena de enojo, decepción y tristeza.
—Creí que estaba protegiéndote, hija pero ahora me doy cuenta que solo te causé daño. Mateo te amaba, eso era evidencia y tú también lo amabas.
Las lágrimas cayeron por mis mejillas. Todo este tiempo de dudas, de preguntarme por qué Mateo me había dejado siendo que estábamos tan bien. Sus palabras cayendo encima de mi esa tarde en nuestro departamento.