MM| "𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑎𝑙𝑎𝑚𝑎𝑛𝑑𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑒' 𝑣𝑒𝑟 𝑒𝑛 𝑣𝑖𝑣𝑜"
𝘵𝘳𝘶𝘦𝘯𝘰 𝘧𝘢𝘯𝘧𝘪𝘤
─Vos sos mi musa desde que inicié con la música, mami.
®catitafzzz | 2024
¡ toda la historia es con el fin de entretener !
¡ prohibida su cop...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
( real life, +18 )
Catalina Sánchez
Mateo y yo estábamos besándonos desesperados en mi camerino, estaba sentada en mi tocador.
Me separé y le quité la polera a Mateo, tirándola al piso. Gemí al verlo y lo volví a besar, comenzando a rozar mis uñas contra su torso y espalda.
Mateo se separó de mi y me quitó el top, tirándolo al piso. Bajó sus besos a mis tetas; las chupó como un niño pequeño, succionó mis pezones con ganas y con los ojos cerrados.
─ La puta que te pario, mami... tenés tremendas tetas. ─ murmuró en mi pezón mientras le daba un pequeño mordisco, gemí deleitada.
Bajó sus besos a mi abdomen, dejando un chupetón. Me recosté un poco más en mi tocador, hasta que mi espalda tocó el espejo.
Me bajó los pantalones, y me besó la parte interior de los muslos y tocaron la puerta de mi camerino.
─ ¿Mami? ¿Está' tu ahí? ─ escuché la voz de Miko, cerré los ojos.
Mateó gruñó en mi muslo y me dio una mordida en el muslo, luego me miró. ─Respondé.
─Si, Vicky. Dime. ─ dije en voz alta sin quitar mis ojos de encima de Mateo.
Mateo corrió mi braga y tocó mi clítoris, cerré los ojos y gemí bajito.
─ Na' mami. Te quería felicitar, lo hiciste muy bien. ─ me felicitó Miko a través de la puerta mientras yo disfrutaba el suave contacto que Mateo tenía en mí.
─Mateo, por favor... ─ gemí bajito. ─ Gracias, Vicky y gracias por venir.
─ Por favor, ¿qué? ─ habló Mateo en mi oído, su voz áspera al igual que su toque. Su voz estaba llena de celos, que me calentaba como no tenía idea.
─Por favor, tócame, haz algo más... ─ gemí y escuché la voz de Vicky.
─ Bueno, mami. Que este' bien, nos vemos preciosa y acéptame una salida. ─ yo reí y solté un gemido que alcancé a cubrir.
Mateo había metido un dedo dentro de mí.
─ Que estés bien, Vicky... ─dije y sentí el dedo de Mateo moverse con fuerza dentro de mi. Ahogué mis gemidos con mi mano, sentía su palma rozar contra mi clítoris. ─Mateo, Mateo, Mateo.
─Ahora decís mi nombre... ─ murmuró molesto y metió otro dedo dentro de mi, que me hizo gemir más alto y agarré los bordes del tocador
Las cosas encima del tocador temblaban pero no me importaba, no en ese momento.
Mateo comenzó a mover sus dedos de mi con rudeza, gemí en voz alta sin poder contenerme.