T2, cap; 11

3.5K 191 26
                                        

( real life, +18 )

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

( real life, +18 )







Catalina Sánchez








Mateo y yo estábamos besándonos desesperados en mi camerino, estaba sentada en mi tocador.

Me separé y le quité la polera a Mateo, tirándola al piso. Gemí al verlo y lo volví a besar, comenzando a rozar mis uñas contra su torso y espalda.

Mateo se separó de mi y me quitó el top, tirándolo al piso. Bajó sus besos a mis tetas; las chupó como un niño pequeño, succionó mis pezones con ganas y con los ojos cerrados.

─ La puta que te pario, mami... tenés tremendas tetas. ─ murmuró en mi pezón mientras le daba un pequeño mordisco, gemí deleitada.

Bajó sus besos a mi abdomen, dejando un chupetón. Me recosté un poco más en mi tocador, hasta que mi espalda tocó el espejo.

Me bajó los pantalones, y me besó la parte interior de los muslos y tocaron la puerta de mi camerino.

─ ¿Mami? ¿Está' tu ahí? ─ escuché la voz de Miko, cerré los ojos.

Mateó gruñó en mi muslo y me dio una mordida en el muslo, luego me miró. ─Respondé.

─Si, Vicky. Dime. ─ dije en voz alta sin quitar mis ojos de encima de Mateo.

Mateo corrió mi braga y tocó mi clítoris, cerré los ojos y gemí bajito.

─ Na' mami. Te quería felicitar, lo hiciste muy bien. ─ me felicitó Miko a través de la puerta mientras yo disfrutaba el suave contacto que Mateo tenía en mí.

─Mateo, por favor... ─ gemí bajito. ─ Gracias, Vicky y gracias por venir.

─ Por favor, ¿qué? ─ habló Mateo en mi oído, su voz áspera al igual que su toque. Su voz estaba llena de celos, que me calentaba como no tenía idea.

─Por favor, tócame, haz algo más... ─ gemí y escuché la voz de Vicky.

─ Bueno, mami. Que este' bien, nos vemos preciosa y acéptame una salida. ─ yo reí y solté un gemido que alcancé a cubrir.

Mateo había metido un dedo dentro de mí.

─ Que estés bien, Vicky... ─dije y sentí el dedo de Mateo moverse con fuerza dentro de mi. Ahogué mis gemidos con mi mano, sentía su palma rozar contra mi clítoris. ─Mateo, Mateo, Mateo.

─Ahora decís mi nombre... ─ murmuró molesto y metió otro dedo dentro de mi, que me hizo gemir más alto y agarré los bordes del tocador

Las cosas encima del tocador temblaban pero no me importaba, no en ese momento.

Mateo comenzó a mover sus dedos de mi con rudeza, gemí en voz alta sin poder contenerme.

─ ¡Ah, Mateo! ─ gemí mientras me estremecía.

𝗺𝗶 𝗺𝘂𝘀𝗮 ─ 𝘵𝘳𝘶𝘦𝘯𝘰Donde viven las historias. Descúbrelo ahora