MM| "𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑎𝑙𝑎𝑚𝑎𝑛𝑑𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑒' 𝑣𝑒𝑟 𝑒𝑛 𝑣𝑖𝑣𝑜"
𝘵𝘳𝘶𝘦𝘯𝘰 𝘧𝘢𝘯𝘧𝘪𝘤
─Vos sos mi musa desde que inicié con la música, mami.
®catitafzzz | 2024
¡ toda la historia es con el fin de entretener !
¡ prohibida su cop...
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( real life, nueve meses después de la pedida de mano )
Catalina Sánchez
Jamás me imaginé como sería el día de mi boda, pero ahora que estaba aquí, viviendo cada segundo, sentía que era incluso mejor de lo que había soñado.
Me miré en el espejo mientras mi mamá ajustaba la última hebilla de mi cabello. El vestido era perfecto: elegante, con un toque de sensualidad, era largo y pomposo como siempre lo había soñado. Pero sin perder mi propia esencia.
Azul y blanco, con detalles bordados en mi escote en un pequeño lado estaba "M.P", las iniciales de Mateo y una espalda descubierta que sabía que Mateo adoraría.
─Estas hermosa, Catita. ─susurró mi mamá al lado de mi suegra con los ojos llenos de lágrimas.
Sonreí, sintiendo una punzada de emoción en el pecho.
─¿Crees que papá estaría orgulloso? ─pregunté volteándola a ver.
Mi mamá me tomó de la mano y asintió. ─No lo dudes ni por un segundo.
Cerré los ojos, dejando que el recuerdo de mi papá me envolviera. Hubiera dado todo porque estuviera aquí, porque fuera él quien me llevara al altar pero sabía que, de alguna manera, estaba conmigo.
Mi papá había muerto a los dos meses que Mateo me había pedido matrimonio, me destruyó por completo pero Mateo hizo que el dolor se redujera.
Tomé aire y me levanté, miré mi antebrazo donde estaban las huellas digitales de mi papá formando un corazón tatuadas en mi piel, y con una frase: "Mi guerrero, Javier Sánchez".
Miré a mi suegra y a mi mamá. ─Bueno, es hora de casarme con el amor de mi vida.
Mi mamá sonrió al igual que mi suegra, mi mamá besó mi frente. ─Vamos mi niña.
El lugar que habíamos elegido era un viñedo en las afueras de Buenos Aires, con montañas de fondo y un cielo despejado que parecía pintado para la ocasión. Todo estaba decorado con luces frías, flores lilas y detalles en azul que hacían que el ambiente se sintiera mágico.
Mis amigos y familiares estaban ahí, esperándome.
No esperé ni dos minutos y apareció Duki, la persona que me iba a llevar al altar.
Me miró con una sonrisa y los ojos se le pusieron llorosos, se rió y se tapo los ojos. ─Estás re linda, me vas a hacer llorar tarada.
Yo me reí y lo abracé. ─No llori' weon.
Duki se separó y asintió.
La música comenzó a sonar suavemente: Mamichula en instrumental. Mi corazón latía cada vez más rápido. Me tomé del brazo de Duki y suspiramos.