El pasillo es amplio y el olor a desinfectante lo está matando.
Mira a su padre una vez más buscando encontrar el consuelo que justo ahora siente que le falta, el tiempo va como caracol... lento y pesado para un hombre que está acostumbrado a correr con velocidades tan altas que verlo por más de unos pocos segundos sería imposible.
El hombre mayor le abre sus brazos y Lance se acerca como un siervo herido.
Llorando sin remido.
-se fue papá... el está mu...muerto- le susurra las noticias que los médicos le han dado.
Sus brazos se apresan con fuerza a la espalda de su padre por que justo ahora es su único salvavidas.
———
Ha llegado más temprano que cualquier otro.
Lleva un pantalón de chandal negro y una sudadera a juego.
La verdad es que el no quiere resaltar.
Sus pasos dejan de avanzar cuando lo distingue.
Esta ahí con mas temor de lo normal, con esa ropa que lo hacen ver como un vagabundo... solo para poder despedirse.
Los padres de Sergio, están hablando ahora con un hombre que Lance no reconoce.
El padre de su amigo deja la plática con aquel elegante sujeto para poder verlo.
-yo... yo quisiera- el señor Pérez no lo deja continuar, lo abraza a su pecho.
-Gracias- le susurra con la voz ronca y triste.
Lance se anima a corresponder el abrazo.
-se que fuiste un gran amigo... el te estimaba demasiado- aquellas palabras hacen que su corazón se estruje y llore.
Se aferra a aquel abrazo antes de poder soltarse.
-se que has venido a despedirte a tu manera así que hazlo- aprieta su hombro y le señala el final del pasillo.
El camino con pasos lentos y pide al cielo por fuerza.
Gira la manija y se adentra a la habitación.
Hay un sillón negro a su lado y las flores blancas resaltan con angustia el ataúd de madera oscura.
-Sergio- menciona y sus rodillas por fin ceden ante la presión.
Faltan al rededor de dos horas para que el homenaje a su despedida de inicio en la pista que le arrebató la vida, después de eso su amigo regresará a la tierra que lo vio nacer.
Dos horas y aún así siente que no le queda nada de tiempo.
-¿por que?...- pregunta levantándose y acercándose por fin a la caja.
Toma la orilla de la parte superior y la habré.
Lance llora nuevamente.
Verlo de frente es sin duda mucho más difícil de lo que pensó.
Sus manos acarician con amor el rostro de Sergio.
Acomodando mechones que no estaban mal.
Si no fuera por la frialdad que emana diría que está dormido.
No hay sangre o heridas feas que marquen el rostro de su amigo.
Parece que está en paz... dormido.
-por que me dejaste...- susurra haciendo un puchero.
Le duele la cabeza y el aún no sabe si las lagrimas pueden dejar de mojar su rostro.
-¿por que tenías que irte tan pronto?- se agacha como puede y deja su mejilla entre el pecho de Sergio.
Su llanto es cada vez más fuerte, hace temblar su pecho y trastabillar sus rodillas.
-¿por qué? ¿¡Por que!? ¡¿POR QUÉ?!- grita.
Aquello lo hace volver a sollozar.
Tantas veces antes estuvo ahí, entre sus cálidos brazos escuchando su corazón latir y siendo consolado.
Ahora de nuevo busca consuelo, pero no hay calidez y su corazón está quieto.
-yo te necesito... Pato te necesita... Max te necesita- su boca se queda callada.
Hay tanta personas haya fuera que lo necesitan.
Se aleja con cuidado revisando si no ha arruinado nada.
Pero en absoluto.
Ni siquiera le han puesto su perfume.
Checo hule a hospital y rosas.
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Se fue
FanfictionHay miles de hipótesis en el mundo de que sucede después de la muerte. ¿Es verdad que existen las reencarnaciones? Max nunca ha creído en nada en su vida. No a menos que existan pruebas sólidas y científicas. Pero ahora, solo por ahora el quiere c...
