El teléfono no deja de timbrar sobre la mesa de noche.
Christian agotado por el largo día lo busca a tientas, alejándose de las cobijas.
Su dedo en modo automático responde la llamada.
-aquí Christian- su voz apagada y sus ojos aún cerrados.
-tienes que venir de inmediato al hospital- la voz es aguda y suena histérica.
El aún sin entender quién llama solo puede fruncir las cejas.
-te envíe a tu correo la información-
Aún no tiene nada que decir.
-¿Qué?- pregunta sin aliento.
-Max y Sebastián tuvieron un accidente, la situación es complicada, necesitamos que estés aquí- la noticia lo despierta de un solo toque.
Quiere hacer más preguntas pero a aventado el celular para ponerse unos tenis.
Dios... solo espera que todo no sea tan malo como lo imagina.
No se como la última vez...
***
La sala de urgencias olía a desinfectante y desesperación. Los sonidos eran una mezcla de pitidos clínicos, pasos apresurados y voces amortiguadas tras cubrebocas. Entre todo eso, lo único que resonaba para Christian era el eco de su propia respiración, agitada, casi temblorosa.
Los reportes del daño al automóvil son bastante terroríficos.
Acaba de llegar y está recibiendo toda la información de golpe.
Su chaqueta apenas puesta, teléfono en mano, zapatos mal puestos y el carro mal estacionado.
-¿cómo están ellos?- pregunta sin aliento, siente que su corazón está apunto de explotar.
Siente que ya ha vivido esto antes y sabe que tal vez ahora el dolor también se lo llevará a él.
Es como un extraño dejavú.
Los médicos frente a él, se miran entre sí pero no hay respuestas claras, el agobiado por todo solo puede ignorarlos y caminar hasta la habitación.
El toma la perrilla y se permite ser fuerte antes de que la realidad lo alcance.
Suspira y la gira entrando al lugar.
Hay un sonido humano dentro de todas esas máquinas y no habla del monitor cardiaco.
Hay un sollozo leve que lo hace enfocar a Sebastián.
Se ve tan pequeño y frágil.
Tiene una venda en su mano y tres puntadas en la frente.
Sus rostro cubierto por sus manos.
Christian camina hacia el.
Está a lado de la cama enrollado en una incómoda silla.
Y solo puede abrazarlo.
Su cuerpo débil gime y solloza con más fuerza.
-no se que es lo que pasó...-
El se permite llorar.
Y no responde, por qué no sabe que decir.
Aquello es un chiste mal contado.
Hace tanto tubo a Max entre sus brazos con el mismo sentimiento y hará Sebastián se aferra a él con el mismo temor que su primer piloto tuvo en Imola.
Hay una historia muy breve sobre cómo un auto salió de la nada rumbo a casa.
Cómo es que Sebastián despertó y se encontró solo con la noticia de que Max no podía despertar.
-estoy aquí Sebastián- lo consuela acariciando su cabello.
Está sucio, aún tiene rastros de tierra y sangre seca.
El sonido del reloj en la sala de espera era casi insultante. Un "tic tac" constante que solo recordaba cuánto tiempo había pasado sin noticias. Sebastián caminaba de un lado a otro, con las manos crispadas, mientras Christian seguía sentado, quieto, con los codos sobre las rodillas y la mirada fija en el suelo.
Le había insistido que se quedara quieto pero el más joven simplemente no podía hacerlo.
Entonces, la puerta se abrió. El médico que los había recibido antes, un hombre de expresión severa pero voz cálida, se les acercó con una carpeta bajo el brazo.
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Se fue
FanfictionHay miles de hipótesis en el mundo de que sucede después de la muerte. ¿Es verdad que existen las reencarnaciones? Max nunca ha creído en nada en su vida. No a menos que existan pruebas sólidas y científicas. Pero ahora, solo por ahora el quiere c...
