Capítulo 32

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Hace nueve años. Mi vida dio un giro. Todos dirán que las cosas debían suceder de esa forma. Hay sucesos que siempre buscaran la forma de suceder. Aún recuerdo esa primera vez. Lo que sería una tarde de compras con Emma, resulto ser el inicio de una pesadilla de la cual no íbamos a escapar.

Aún recuerdo la fecha. Fue un tres de septiembre cuando lo vi la primera vez. Sería una tarde de compras de útiles, se estaba preparando para el último año de colegio. Luego le haría mi propuesta de irse conmigo a España. Siempre quise vivir todo tipo de aventuras a su lado. Convivir juntas como pareja, en un país que tal vez, no nos señalaría tanto.

― Pike se acercó a Emma una tarde al salir del colegio. La emoción en su voz, al fin conocía a su padre, pero sabía que Clare, nunca tendría que saberlo. Sabía que alguna razón grave, hizo que se alejarla de él. Pero ella creía que todos podían cambiar. En abril, él le propuso el ir con él. Fue la primera vez que mintió a su madre, pero no lo hizo conmigo.

Siento su mirada sobre mí, y trato de contar exactamente como recuerdo todo. Algunos recuerdos mi mente las bloqueo, y son recuerdos cubiertos por densos mantos, aunque perduren los ruidos, los toques y las voces. Es difícil recordarlos a la perfección.

― ¿Por qué nunca le dijiste que él te secuestro?

― Porque no sabía que era su padre. Nunca coincidimos, hasta la noche en que fui por ella. Algo había cambiado, el abrazo fue diferente y su voz, su voz suplico porque la llevara con su madre. Pero él estaba ahí, sonriendo en una esquina para ver como dos camionetas nos cerraron el paso, y salió su padre. La ansiedad que se generó en mí, desencadeno un ataque de pánico. Y todo fue un caos. Recuerdo que me noquearon y no sé qué paso.

Veo la pared. Recordando ese momento. Nunca se olvida, y se repite en mis pesadillas. Al despertar estaba de nuevo en una jaula. A diferencia, que ella estaba en una gran jaula, con paredes de vidrio resistente al ver la cantidad de golpes que recibió. Tenía colchoneta, cobijas, libros, pintura, y todo lo que ella ama. Pero sus ojos, estaban rojos por todo lo que había llorado.

Recuerdo verlo entrar con un traje, y una biblia. Incluso quise reír, pero temía por ella. Vi el código de la puerta de la jaula de Emma, ni siquiera le importo que lo viera. Era como si, ni siquiera tendría la oportunidad de usarlo. Y era algo que descubrí después, tratar de escapar, era algo que nunca podría.

― Cada mañana visita a Emma, y hablaban. La veía negar tantas veces, viendo su rostro manchado de lágrimas, suplicando, no lo sé, temía que la golpeara. Pero nunca lo hizo, la forma en que acariciaba su cabello, y velaba por ella, me hacía ver que nunca le haría daño, al menos, eso creía.

― ¿Qué paso contigo?

― Había un reloj en la pared. Grande, de esos antiguos que erizaban mi piel mientras veía como se acercaba a la hora que más odiaba. Los primeros dos días, me fue negada la comida, bebía agua, una sola vez. Dormir en ese lugar tan pequeño hizo que mis piernas dolieran. El frio calaba hasta lo profundo de mis huesos, pero ella estaba bien, y era lo que me importaba.

El frio de las cadenas en mis manos, y en mis tobillos me lastimaba, la idea errónea de quitarlos hacia sangrar mi piel. Pero lo que más temía era verlo a él. Siempre escondido, fuera de la vista de su padre, con su atención puesta en mí. Era como si tuviera una obsesión conmigo. Podía ver el parecido con Emma, sus ojos eran del mismo color.

Por las noches se acercaba, el toque de sus dedos sobre mis piernas, me hacían querer retroceder, pero no había espacio. Y su sonrisa, era tan tenebrosa. limpiaba la sangre de mi rostro, él decía que era demasiado hermosa como para la sangre lo ocultara.

― ¿Qué paso con el hijo de Pike?

Veo mis manos, jugando con un pequeño objeto. Me niego a verla, las lágrimas pican con salir. Rasco mi cuello, como un tic nervioso que hace mucho deje de hacer. Veo hacia la pantalla donde están las imágenes del lugar donde estuvimos. Fotografías tomadas esa misma noche, toda las pruebas encontra de su organización.

Dejame Amarte | | Libro 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora