Hay ira dentro de mí, furia pura. Acerco mis manos a mi rostro, peino mi cabello hacia atrás ignorando el dolor en mi sien. Sarde conduce como un loco. Y Hayden tan solo se dispone a observarme. Cuando la hacienda es visible, veo una cantidad de hombres que ni siquiera pude imaginar. Autos, motos y cuatrimotos los esperan.
― Que mierda.
― Es por seguridad. ―Una simple respuesta, a algo mucho mayor.
― ¿Seguridad? ―Suelto con enojo. ― Ni siquiera debía de entrar nadie. ¡Seguridad! Donde mierda estaban.
― ¡Y donde mierda esta tú maldito sentido común! ―Explota Hayden viéndome con enojo. ― Sabías que estaban dentro, y aun así decidiste dar un paseo de madrugada.
― ¿Y porque no decirme nada? ―Me fulmina con la mirada, como si fuera lo obvio.
― Porque sabría que lo descubrimos, y no íbamos a correr ese riesgo, no cuando descubrimos quien viene con él. Ni siquiera debiste de salir, debías de estar en la hacienda. Te diste cuenta de ello, no nos culpes por tus ideas. ―Me señala, la vena de su frente late. ― Pero nunca haces lo que se te dice, actúas como una niña y no eres eso.
― ¿Una niña?
― Sí Taylor, una maldita niña. ―Suelta una maldición para verme. ― Debes de iniciar a tomar decisiones con la cabeza y no con impulsividad. Ten en cuenta que tus acciones, traen consecuencias.
― ¿Ahora es mi culpa? Vete a la mierda. ―El auto se estaciona, y salgo de él para ver a todas las personas observarme.
― Taylor.
― Va au diable (Vete al infierno.)
― Taylor, pour l'amour de Dieu. Sois adulte et assume les conséquences de tes actes (Taylor, por el amor de Dios. Se una adulta y asume las consecuencias de tus acciones.) ―Ignoro cada palabra.
Entro a la hacienda, para sentir su mano en mi brazo. Me lleva hacia la sala, me suelto de su agarre. Cierra la puerta con fueza. Su semblante, es de un hombre que desea maldecir y matar a cuanta persona se ponga enfrente. Pocas veces lo he visto así, una de esas ocasiones fue cuando su hermano murió.
― ¿Tengo que irme de este lugar de nuevo? ―Suelta un largo suspiro, trata de relajarse.
― No.
― ¿Porque no? Siempre hacen eso, y nunca nadie se había acercado tanto. ―Me señalo. ― Esto fue obra de ustedes. ―Suelta a reír.
― Eso fue obra tuya, una sola cosa debías de hacer. Quedarte dentro. Pero nunca haces lo que se te dice. No puedes estar fuera a cierta hora, si sales a correr, es con Sarde. ¿Qué parte no entendiste?
― No me trates como idiota. ―Mi voz suena un poco más fuerte de lo que deseo.
Antes de siquiera responder algo. La puerta se abre con fuerza, y ambos vemos a la única persona que tiene la primera probada de lo jodido que es el mundo. Donde matas o te matan. Me recorre de pies a cabeza, y mira a Hayden. Nate entra para verme maldiciendo.
― Iré a ducharme. ―Veo a Hayden. ― Dile a Anielle, que cuando regrese, quiero una charla con ella.
― Taylor. ―Niego, me acerco hasta que solo él pueda escucharme.
― Tome mi decisión. Mañana, formalizaremos nuestro trato.
Marley me mira si creer que diablos pasó. Sale de su aturdimiento, y es como una madre que me revisa sobre la ropa, y evito soltar un jadeo cuando toca mi costado. Evita soltar sus preguntas a mil por hora, lo cual no sé si agradecer.
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Dejame Amarte | | Libro 1
RomanceTaylor aprendió que el amor es algo hermoso pero cruel. Lo único que conocía del amor era el vació que deja cuando se pierde... o es arrebatado. El amor puede ser el sentimiento más puro e incomprensible. Demencial y caótico. Confuso y absurdo. Una...
