Capítulo 52

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Desde esa madrugada del tres de junio, algo cambio. Era como si incluso, las pesadillas se hayan tomado un tiempo libre. Tener sueños después de una vida de pesadillas tiende a ser raro. Los próximos días el trato cambio. Todos atraviesan momentos que nos ponen en constante nervios de diferente forma.

Yo solo deseaba practicar una y otra vez, hasta que mis pies dolieran. La mirada de la abeja reina entre todas las modelos. No era nada discreta, soy una persona que tal vez muy dentro de mí. Tiende a ser presuntuosa con lo que tengo. Es sumar uno más uno, para llevar al hermoso resultado.

Mi padre es un hombre que tiende acaparar las portadas de revistas. Mi madre, desapareció del foco desde que se retiró. Su regreso ha traído demasiados reflectores. Desde que su carrera inicio, según mi abuela hubo demasiado rumores sobre quien podría haber sido su pareja.

La aparición de una hija, iba a ser una noticia por un buen tiempo. Mi nacimiento fue una locura, y estar aislada la mayor parte de mi adolescencia hizo que rara vez hubiera alguna fotografía mía. Mi padre ha hecho demasiado bien la tarea de mantener mi privacidad. Además si nadie te relaciona con alguien importante, pasas tan inadvertido que es genial. Eso hizo que tuviera una vida un poco tranquila.

― ¿No debería dormir ya? ―Veo a Sarde entrar y tan solo niego.

― Tenemos fin de semana libre. Aún es temprano para dormir, trato de armar esto. ―Le muestro el rompecabezas que Nate me regalo. ― Ayúdame.

― Esta bien.

Toma asiento al otro lado de la mesa. Le muestro la imagen, hacer este tipo de cosas no es lo mío. Pero al parecer para él sí. El cambio a mi alrededor es distinto a cómo se comporta con los otros. Ya no teme usar camisas cortas en mi presencia, me he acostumbrado a ver sus cicatrices, que tal vez verlas sin ello sería raro. Pero todo eso significa dolor para él.

― ¿Qué harás cuento todo esto termine? ―Veo la cicatriz de la muñeca, la marca de Pike.

― Creo que no lo sé. ―Levanta el rostro. ― Mi vida ha sido esto desde que tengo memoria.

― ¿Has soñado con tener algo? ―Me sonríe.

― Me gustan mucho los caballos. Todo lo relacionado con montañas y bosques, creo que compraría una cabaña y me aislaría del mundo.

― Eso es un buen sueño. ―Inicio a armar una parte siendo más fácil con su ayuda.

― ¿Qué haría usted? ―Pienso.

― Me dedicaría al viñedo de mi familia y a la hacienda.

― ¿Los negocios de su padre? ―Suspiro.

― Creo que le dedicaría mi tiempo, pero nunca el tiempo que mi padre invierte en eso.

― ¿Por qué no? ―Le sonrío cuando al fin armamos todo el contorno de la imagen.

― Sería tan amargada como él.

Suspiro y pienso en el por qué. Creo que no hay una razón para eso. Pero si me dieran a elegir, prefiero una vida tranquila. Aunque en la hacienda es de todo menos tranquilo. Pero es la paz que las tierras me dan, me haría elegirlo mil veces. La charla entre ambos, es cambio de información básica.

Pueden que me digan que estoy loca, pero a veces, creo que está conmigo más alla de esa promesa que una vez hizo. Una que aún no descifro. Cuando la alarma suena, es momento de ir a dormir. Se despide con la promesa de seguir mañana con el rompecabezas. Cosa que acepto. Es horrible pasar un día encerrada, ahora que serán dos es tedioso.

La mañana del sábado es calurosa. Luego de una hora en el gimnasio regreso a la habitación. Una larga ducha, una mudada de ropa casual y preparo desayuno. Como en el encimera observando lo silencioso que es. Acerco el vaso a mis labios probando un té.

Dejame Amarte | | Libro 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora