Capítulo 36

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«Colorido.»

Una palabra para describir este lugar. Sería justamente ese, colorido. Mis ojos vuelan de un lado a otro. La vibra es diferente, su gente es cordial, y la forma en su trato es magnífica. Un sombrero demasiado hermoso cubre mi rostro del intenso sol, un vestido demasiado colorido para mi gusto, hace juego con una guayabera, una prenda de vestir que le gusto a Pablo.

En mi vida había tomado un transporte en un hotel. Pero la mañana en que desperté, había un viaje, pague el doble para ir. Del brazo con Pablo, como pareja recién casados, nos aceptaron con facilidad. Una mentirita no importaba, con tal de estar lejos de donde íbamos. Nuestro guía contaba una historia que en otras circunstancias prestaría atención.

Pero desaparecimos cuando dejaron de prestar atención. Un nuevo hotel, compras mínimas para los próximos días y era suficiente. Ni siquiera sabía con exactitud donde estaba, pero confió en cruz. El me encontrara. Un nuevo día, nuevas aventuras. La comida me guio a una calle llena de la misma. Los olores eran atrayentes, y mi estómago, deseaba probar todo.

― ¿Qué és esto? ―Elevo los hombros degustando el dulce.

― He aprendido a probarlo sin preguntar. ―Asiento porque es demasiado bueno. ― Prefiero ser ignorante con unas cosas, luego pregunto qué és. Y ya decido si deseo seguir probando o no.

En las comidas con mi padre y Liana, cuando era una adolescente deguste muchos tipos de comida. Claramente, lo único que nunca probaría, sería los caracoles. Incluso pueden pasarlos desapercibidos en diferente platillos, con la única condición de nunca decirme que los probé. Sería firma una sentencia de muerte para la persona.

― ¡Oh mira!

Lo tomo del brazo corriendo para ver a una tipa haciendo un tipo de dulce. Claramente el color es demasiado atrayente para querer probarlo, pero el verlo hacer con las manos, es algo que claramente da un poco de desconfianza. Pero tampoco, es algo que pueda matarme. Varios extranjeros rodean a la chica mientras da una explicación de lo que realiza.

― Mi reina ¿Un hela'ito? Una delicia, un probada del cielo hecho por mí misma ―Me dedica una gran sonrisa, y me convenció desde la primera palabra que pronuncio.

― Ese trato es el que merezco. ―Musito empujando a Pablo, me acerco sonriendo a la chica que me endulza el oído.

El primer bocado hace que mis papilas gustativas perciban un sabor distintivo, la canela no es mi favorita, pero pasa un poco desapercibida. Los pequeños pedazos de nuez le dan textura. Esto claramente, es para un paladar que ame el dulce. Varias personas se acercan a Pablo con ofertas, que el trata de rechazar de manera educada.

― Parce, unas flores para su princesita... No desaproveche

― Yo no...

― Soy su esposa ―Le informo al vendedor, le muestro mi mano. ― Pero de mentira. ¿Ves anillo? ―Ambos niegan y veo en la esquina algo que llama mi atención ― Ahí esta Hayden. ―Veo al castaño bajar de una camioneta con su seguridad.

Saco unos billetes pagándole a linda chica, para levantar la mano al castaño. Se baja los lentes observándome de pies a cabeza. Mi atuendo lo tomo por sorpresa, lo sé. Soy buena tratando de encubriéndome con mi entorno. Un vestido floreado, y un sombrero a juego, que esconde mi cabello. Un abanico que me gusto demasiado cuelga de mi muñeca mientras me acerco.

Zapatillas bajas, ideales para caminar por estos lugares hacen juego con todo mi atuendo, eso no quita, que muera de calor. El trae un traje color besh, se quita el saco dejándolo dentro del carro. Veo a su seguridad estudiando todo el entorno. Pero este lugar siento que es seguro.

Dejame Amarte | | Libro 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora