Capítulo 58

441 85 7
                                        

Agosto 28

El transporte que me moviliza a mi destino es una Land Rover blindada, nivel B6/7 de protección. La protección en el lugar es descomunal, no hay una palabra que englobe todo lo que veo. Ante nuestras miradas se abre la imponente estructura de Palazzo Reale, de Milán. Es magnífico el lugar, el único que puede ser una excusa justificada para tener todo monitoreado.

Sarde no mintió al decir que habría demasiadas personas. Todas las modelos entraran por una lateral del lugar, sin detenerse. De alguna forma, hay sorpresas entre todas ellas. Reapariciones que mi madre prefiere mantener en privado. Mi auto se detiene y en un segundo estoy fuera siendo escoltada por Vanka y otra morena que no se despegan de mi lado.

― No te alejes.

Nos movemos directo a los camerinos que tiene vida propia. Eso quiere decir que cada espacio tiene su desastre, los rostros cautivadores de todas las mujeres que se pasean en batas o sudaderas. Recibo algunos saludos, palabras de aliento y me movilizan a mi espacio.

― Era hora que aparecieras.

Hay cierto reproche en la voz del estilista, pero una sola mirada de mi parte y el gesto le cambian. No hay pantallas lo que no me dejará ver para nada que pasara en unas horas. El lugar no tiene un segundo de silencio, entre gritos, risas y bromas es como se vive el maldito nerviosismo del lugar.

Dos personas por modelo, en una línea paralela trabajan en conjunto. El personal se moviliza con los conjuntos de ropa hacía la zona de vestuario. Grupos entran y salen dejando todo en orden en que saldrá con el nombre de la modelo. Así mismo, nos separan en grupo para el marcaje.

― Wow. ―No evito que mi voz demuestre asombro.

La pasarela con el suelo de la sala tiene al menos medio metro de altura. A los lados hay gradas elevadas para el público, en toda la extensión de la pasarela. Los balcones habilitados para personas importantes que no desean vistas. Pero las vistas del techo, son magníficas. Es como viajar al pasado donde vestías vestidos de época mientras los reyes hacían fiestas.

― ¿Impresionada? ―Kamil aparece en mi periferia con maquillaje y peinado a medias. Extiende la mano. ― Sala delle Cariatidi, el inicio de tú legado señorita Mosvani.

No dudo en tomar su mano, mientras cada una marca el ritmo de la caminata. Mi madre aparece para hacer sus tiempos con cada uno de los grupos. Al terminar, va otro grupo y así sucesivamente. Nos movilizan a la segunda sala, donde el maquillaje es el siguiente mientras dan retoques a mis uñas. Todo lo hacen por segmentos para no perder la cordura.

Mientras el reloj avanza, los nervios aparecen aunque no lo desee. Mi seguridad se mantiene a la vista desde todos los puntos visibles para mí. Constanza se presenta unas horas después, la veo intercambiar palabras con Vanka, pero la rusa no se mueve.

― ¿Todo bien? ―Mi madre me mira con preocupación.

― Sí.

― Mientes tan bien.

― No lo echare a perder. ―El tono de mi voz sale con cierto tipo de amenaza. ― No pondré en ridículo tu legado.

― Me importas tú, no yo. Cuando salgas fuera, será el inicio de tu legado.

― Tú apellido no me definirá. Nunca he puesto en duda que eres la mejor en lo que haces, pero a día de hoy. Aún no me has dicho en que acto saldré.

― Odette... ―Niego.

― Necesito que confíes en mí, sé que cada cosa que has hecho son tus mayores creaciones. Esas que solo pocas pueden utilizar. Y yo te demostraré de lo que soy capaz, y no me detendré ahora que me encontrado mi camino.

Dejame Amarte | | Libro 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora