Nunca me ha gustado el silencio, en algunas situaciones, es aceptable, en este momento, no. Estar en este lugar, es escuchar siempre algo. Ya sea los chismes de las empleadas, los chistes de los de seguridad. Las charlas de los vaqueros sobre cómo avanza el entrenamiento de los caballos, admito que son buenos ejemplares de raza pura. Sarde a mi lado observa todo con demasiada atención. Veo la curiosidad en su mirada. Algo me dice, que tiene cierta fijación con los caballos.
Han pasado seis días desde que Anielle se fue. Y hay silencio a mis preguntas. Guardo la calma, porque no gano nada perdiéndola. Hablar con la pelinegra quito un peso en mí. Ni siquiera sabía que llevaba algo que me hacía actuar de cierta manera. Decir ese tipo de cosas, duele, pero es liberador. Nunca lo vi de esa forma, hasta que lo dije.
Nunca he negado mi inmadurez, y mi poca paciencia. Pero entre saber controlarla y querer hacerlo, se me complica. Es como si deseara gritar para que me escuchen. Tantas veces lo hice en mi adolescencia, y nunca fui escuchada. Por esa razón, yo odio el silencio. Tal vez por eso, asimilo todo a una forma de ser escuchada a mi manera.
«Pero no es una buena manera.»
― Puedes ir con ellos Sarde, no me pasara nada rodeada de mucha seguridad sabes. ―Me observa con atención, veo el brillo de que quiere aceptar. ― Ve, yo espero aquí, lo prometo.
― No escapes. ―Salta la cerca con rapidez. Como es que se mueve tan rápido.
― Lo prometo Jefe ―le doy un saludo militar, que lo hace poner los ojos en blanco. Niega acercándose al capataz para verlos comenzar a charlar.
Seis días, desde que una carta con más hojas de las que pensé esperan en la mesita al lado de mi cama. Junto a las respuestas de las otras cartas. Leer a mi abuela, es como un bálsamo a mis heridas. No sé qué será de mi vida, él día que me falte. Clare es como una mejor amiga, como una madre, ella es mi conexión con los buenos recuerdos, creo que ella me da esperanza de un futuro mejor.
«Luego esta ella.»
La chica de colores. Colores horribles, muy llamativos, y muy parecida a alguien. La gente me cree tonta, tal vez lo sea. Pero a veces, no capto muchas cosas. La insinuación de Pablo. Dejo sembrada esa semilla de inquietud. ¿Ella confunde las cosas? ¿Qué hizo que se sintiera diferente?
Como alguien puede equivocarse con simples cartas. Se lo que siento, no la veo como algo más. Me agrada, y es importante para Marley. Diría que la cuidaría, pero vamos, al inicio fui una completa capulla con la cabeza de ladrillos, y la chica de ojos grises, se comportó como la loca de su hermana. Creo que es de familia, pero bueno, no estamos para juzgar.
― Pitufa. ―La peque me fulmina con la mirada, camina sentándose a mi lado. ― ¿Cómo te sientes cuando alguien te dice que confundes a una persona que ambos tienen en común?
― ¿Qué?
― Quiero entender que hice para confundir a alguien.
― ¿Y esa persona se lo dijo? ―Pues por obvias razones no.
― Un amigo en común lo menciono.
― ¿Por qué le diría algo así?
― No sé, tal vez porque él sale con la mejor amiga de ella. Eso es decir mucho. ―Abro la boca al comprender la cosa más inteligente que dije. ― Mierda.
― Cálmese, está bien. Como amigos, a veces detallamos cosas, donde no las hay. Pero también puede que si haya algo. Mi consejo para usted, es que le pregunte a la persona, cara a cara. Un mensaje, una carta, o una llamada, no son cosas muy viables. Es observar a la persona, sus reacciones, y eso puede darle una respuesta.
ESTÁS LEYENDO
Dejame Amarte | | Libro 1
RomantikTaylor aprendió que el amor es algo hermoso pero cruel. Lo único que conocía del amor era el vació que deja cuando se pierde... o es arrebatado. El amor puede ser el sentimiento más puro e incomprensible. Demencial y caótico. Confuso y absurdo. Una...
