Capítulo 57

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POV Hayden

Agosto 27

La atmosfera del lugar puede cortarse con el filo de una hoja. Una desayuno agridulce para los presentes. Taylor juega con la comida, pero es como si obtuviera un regaño mental para verla más animada de lo normal. Nathaniel tan solo bebe algun licuado dejando de lado todo lo demás.

La charla entre los tres es amena, hablar de trabajo es relativamente distractor. Pero Taylor conduce la conversación a los años pasado. Donde nos conocimos. El nombre de Alessandro figura en la conversación, una amistad entre ambos que se deterioró con el tiempo.

― Cuando todo termine, volveremos a ese lugar donde surfeábamos. ―Sugiere la rubia.

― ¿Por qué motivo?

― Solo para recordar el antes y el ahora. ―Posa su mano en mi brazo. ― Es un buen momento para llevarte con nosotros.

― ¿Me invitas? ―Siempre me negué, esos planes llevaban a un camino diferente al mío.

― Así es. El idiota de Alessandro no estará, y el estúpido de Matthias lo quiero lejos de Nate. ―El moreno sonríe con orgullo.

― Sí es así, esperare con ansias esos planes.

Del grupo, no es que fuera excluido pero yo estaba lejos del plan que todos ellos tenían. Desde que el internado tuvo su fin, mi destino era cada país donde disfrutaba mi vida. Conocí a tantas personas en el camino, que se convirtieron en momentos.

Mientras mi hermano recibía la atención por ser el primogénito, y la persona que le tenían tantas expectativas. Yo era libre, amaba eso tanto. Tener tantos sueños que se evaporaron justo en el momento en que mi hermano murió y mi padre me vio como el sustituto perfecto. Lo odie, por primera vez odie a mí hermano.

― ¿Todo bien? ―Asiento dándole una media sonrisa. ― Te ves perdido en tu mente.

― Solo recordaba a mi hermano. Pero todo está bien.

― Somos amigos, puedes hablar conmigo de él cuando desees. ―Su tacto en mi mejilla es cálido.

― Lo se Tay, y gracias.

La abrazo, tranquilizándonos a ambos. Hay tantas cosas que pueden salir mal, que por más que todo se haya planeado. Algo puede suceder. Por la tarde su madre se presenta con Alicia. Las tres se encierran en el despacho por horas, lo que no me da tiempo de despedirme para regresar a casa.

Las calles son vivas mientras muchos se movilizan en autos, a pie, o tan solo esforzándose en pedalear en bicicletas riendo. Vidas tan diferentes, tan lejanas a lo que puede pasar.

Entro a mi propiedad, el lugar que se convirtió en el santuario de mi madre. Romina me recibe con una sonrisa, un saluda y una taza de café como siempre. Charla sobre los cambios que mi madre ha hecho en los jardines. Mi padre no se asoma en lo que resta del día.

― Iré a trabajar. ¿Me avisas si mi madre requiere de mi presencia?

― Así será niño Hayden.

La veo desaparecer a paso lento, hasta no verla más. Mantengo mi mente despejada encargándome de la petrolera. Por más que lea contratos jugosos de mis clientes, no logra quitar la preocupación. Sacudo mi mente, porque nunca nada me ha afectado de esta forma. Tan solo la muerte de mi hermano.

La cena es como siempre. Mi madre en su habitación, mi padre fuera de casa en una de las tantas cenas con alguna de sus amantes. Camino hacia la cocina, tomando asiento en la encimera mientras todos los empleados me observan. No hay preocupación, o miedo porque algo haya pasado como la primera vez.

Dejame Amarte | | Libro 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora