Hurtar un vestido de los cientos que mi madre posee, es un adelanto de lo que me dejara como herencia. Tal vez costo unos miles de euros, pero es lo de menos. Cualquier tipo de daño, puedo costearlo y comprar unos cientos más si así lo deseo. Tomo el pequeño bolso saliendo de la habitación. Nate sale a tiempo de su habitación con un traje, un poco llamativo a mi parecer.
― Hermosa.
― Siempre lo he sido. ―Suelto lo obvio, para escuchar su risa.
― Claro, pensé que serías más humilde pero al parecer nunca sucederá.
Lo tomo del brazo bajando al primer nivel. Vamos hacia la sala para ver a Hayden con un traje azul marino. Nos sonríe como bienvenida. Le robo la copa de vino que tiene. Tomamos asiento mientras esperamos por las otras dos.
Nate es como un loro, y Hayden, es alguien que siempre dice alguna idiotez. Me pongo de pie, camino hacia los ventanales. Las risas de los chicos, es demasiado fuerte, por lo que al darme la vuelta no encuentro la broma de lo que ríen, al parecer el ser chicos es suficiente para que tengan un tipo de bromas que solo ellos entienda.
― Ya, vámonos, que me saldrán raíces al estar aquí. ―Dejo la copa en la mesa y señalo la puerta.
― Esta bien, Nate eres el encargado de llamar a Anielle. ―El moreno niega a lo que el castaño ordena.
― Ja, quieres que pierda el pene por interrumpir su tiempo con Marley. No gracias.
― Oh vamos. ―Hayden pasa el brazo por sus hombros. ― Tú pene ni lo usas, se oxida por el nulo uso.
― Gilipollas. ―Suelta dándole un golpe en el vientre que los hace reír para verlos salir.
Veo tan solo sus espaldas, son como niños con chiste un poco peculiares. Son hombres después de todo. Al salir, los veo de pie viendo hacia el frente. Levanto la vista, para ver a las chicas que nos hacen esperar. Reparo en Marley, en su vestido, en el sonrojo de sus mejillas, pero ante todo, en el brillo de su mirada. Volvió después de todo. Le regalo un guiño, mi mejor amiga es preciosa, para ver al demonio a su lado. Le dedico una linda sonrisa con un poco de malicia.
― Romperás corazones esta noche. ―Mi voz es plenamente sincera.
― Tú tampoco te quedas atrás.
Doy una vuelta mostrándole uno de los tantos vestidos que hurte con permiso no aceptado de parte de mi madre, bueno hubiera obtenido el permiso, si hubiera tenido la dicha de ir, y preguntarle. Pero no, es mejor dejarle la sorpresa en su closet.
― Lo sé. ―El bufido de Nate me hace querer darle un golpe. ― Creo que olvide que se hace en una fiesta.
Diablos, creo que ha pasado un tiempo en que haya estado en esas cosas, y más, el haber dejado de hacer demasiadas cosas que hacia sin pensar en nadie. La pelinegra me dedica una mirada. Me hace querer darle muchos golpes a veces.
Creo que el cariño que ambas nos tenemos, es estacionario, porque he obtenido su apoyo como cualquier amiga puede darle a su amiga, y a veces, la forma en que puede ser una completa gilipollas cuando las cosas no se hacen como debería.
― Bailar, y beber, Odette. ―El sarcasmo se huele a kilómetros, y quiero darle un golpe.
― No te preocupes, que tú estás ardiente también. ―Sus gesto es como, "Dime algo de lo que nadie tenga conocimiento". ― Claro, no tanto como mi mejor amiga. ―Doy un paso adelante, y recorro el cuerpo de la rubia de pies a cabeza para ver la mirada oscurecida de Ann. ― Si no estuviera contigo, me la robo toda la noche.
Marley tan solo niega, mientras todos estallan en risas. Entrelazo mis brazos con los chicos, porque deseo dejar de sentirme enjaulada. Antes de desaparecer por la puerta, volteo a verlas. Y la imagen de ambas, es un complemento la una de la otra. Es un balance perfecto, entre la paz y el caos. Verlas me hace dar cuenta de algo, ellas no están destinadas a ser solo amigas.
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Dejame Amarte | | Libro 1
RomanceTaylor aprendió que el amor es algo hermoso pero cruel. Lo único que conocía del amor era el vació que deja cuando se pierde... o es arrebatado. El amor puede ser el sentimiento más puro e incomprensible. Demencial y caótico. Confuso y absurdo. Una...
