POV Pryanka
Cuando algo acaba, algo inicia. Al menos esa es la idea con que crecí. Cuando creí que la vida al fin me sonreía, iniciaba a forjar el camino de mi carrera. Luego de tanto esfuerzo, la vida iniciaba a recompensarme. La primera vez que camine sobre una pasarela portando una de las mejores marcas, la adrenalina en mi cuerpo no daba cabida cuando todo salió perfecto.
Las sensaciones eran tantas, que me permití sentirlas. Aceptarlas y saber que lo merecía. Un logro que mis padres veían desde el cielo. Una vida ordenada, sabiendo cuando debía de alejarme de algo si quería triunfar. Mientras muchas salían de fiesta, yo me quedaba en mi pequeño apartamento. Estudiando porque sabía que deseaba.
Quería algun día portar prendas de mi marca personal. Y para ello, debía de trabajar lo necesario. Hacer de lado las distracciones y enfocarme. Pertenecer a un mundo donde todos te miran, requiere enfoque. Confiar en ti, y no dejar que nada ni nadie cambie tu forma de ser.
Camino por mi oficina hasta el ventanal con vista a la pasarela para ver a la persona que siempre fue mi razón de seguir. La estudio sintiendo tanto orgullo, e inevitablemente me veo en ella. Aunque es más alocada que yo, esa parte no la heredo de mí.
― Ha sido informado de su respuesta. ―La voz de Alicia me hace que toda mi atención este en ella.
― A primera hora, de lo contrario declina la oferta.
― Como ordene, señora Mosvani.
La veo salir, regreso a mi espacio. Los últimos cambios de mi mejor obra. Ser parte de quien prueba la ropa me ha dado el conocimiento suficiente para retocar detalles mínimos. Cuando termino, me alejo y observo la forma en que la plasme. Los artistas plasman en sus obras a sus musas, los escritores a quien ha sido su inspiración o solamente en quien ha encontrado una fuente de creatividad.
Cuando el lugar queda vació, salgo de la oficina. Saludo a algunos trabajadores rezagados que por decisión propia siguen aquí. Mi auto me espera y me llevan a mi destino. Nunca creía que usaría algo que me fue negado desde mi nacimiento. Mi padre contrajo matrimonio con una persona que no era aceptada por mi abuela.
Pero para él, mi madre era primero y se desligo de su madre. Era hijo único, pero el orgullo de su madre era demasiado y prefirió dejarlo ir que aceptar a mi madre. Cuando recién tenía dieciocho años, un accidente se los llevo. Se amaban tanto, que tuvieron que irse juntos.
Una señora mayor, apareció, la reconocí en las fotos de mi padre. No me hablo, tan solo guardo silencio y no volví a saber de ella. Aunque podía buscarla, no lo hice. Me enfoque en mi vida. Luego de años, cuando ella moría, mando por mí. Quise negarme, pero no pude.
― No pido perdón, pero quiero remendar un mal pasado. ―Dijo esa tarde.
― No quiero nada de usted. ―Tal vez pensaba que era una forma de buscar su autoperdón.
― Eres mi nieta, y contigo sigue el legado de tu padre.
Tan solo la escuche, evitando decir reproches. Tal vez la culpa no la dejaba irse. Acepto su responsabilidad, y aunque el único perdón que quería era de mi padre, nunca lo tendría. Pero era tan buen hombre, que jamás dudaría de perdonarla. Y lo hice en su nombre, la vi derramar lágrimas como si por fin luego de años se iniciara a reparar el daño.
Hace cuatro años, ella murió y fui la heredera de toda su fortuna. Nunca pensé en el peso que tenía el apellido Mosvani hasta que los abogados leyeron el testamento. La razón por la que me aleje fue porque no sabía qué camino seguir, al fin tenia le poder para retomar mi camino sin desvíos, pero no se pudo.
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Dejame Amarte | | Libro 1
RomantikTaylor aprendió que el amor es algo hermoso pero cruel. Lo único que conocía del amor era el vació que deja cuando se pierde... o es arrebatado. El amor puede ser el sentimiento más puro e incomprensible. Demencial y caótico. Confuso y absurdo. Una...
