Milán, Italia
La cuna de la moda. La única oración que mi mente recuerda al momento de bajar del avión. Nuestro transporte se acerca, una sola Suburban. Se detiene para ver salir a dos personas de ella. Inevitablemente se me forma una sonrisa para verla con un traje por completo negro.
― ¿Ya me extrañabas? ―Suelto reduciendo la distancia.
― Ni es sus mejores sueños.
Hago puño mi mano dándole un leve golpe en hombro. Vanka solo me mira, conteniendo una sonrisa. Una persona desconocida nos guía dentro del auto. Termino con la mitad del cuerpo entre los dos asientos delanteros charlando con la rusa.
― ¿Pensé que cuidabas de Marley? ¿Cómo está? ¿Vendrá cierto? ―Posa una mano en mi rostro empujándome a mi lugar.
― Deja las preguntas. Eres cansona.
― Si respondes mis preguntas, vuelvo a mi lugar. ―Aparezco de nuevo sonriéndole.
― Ella tiene una seguridad temporal por el momento. Esta viva. Se presentará en su show.
Hago un gesto de triunfo volviendo a mi lugar. Ese su "Esta viva". Significa que ha hecho locuras y a pesar de todo, ha salido todo bien. Me tiende un celular nuevo, algunos mensajes de Hayden para reunirnos unos días antes. Una vaga respuesta, para recibir con rapidez una fotografía de la rubia con un semblante molesto viendo una tarta.
"¿Desde cuándo se regaña a la comida?"
Eso que nunca la escucho hablarle lindo a las hierbas aromáticas. La chef tenía un pequeño huerto, y nos enseñó todo lo relacionado por si deseábamos tener uno propio. Tan solo asistí a una clase, Marley iba con Oskar. Mientras todos los chef gritaban por que hiciéramos las cosas, algunos tenían más tacto. La rubia, hablaba consigo misma.
― ¿Estarás conmigo solo en el desfile?
― Así es. Te movilizaremos a París al terminar y quedas a cargo de tu padre.
Veo la ciudad, los edificios, y todo lo relacionado. Es como un vistazo al pasado. Algo hermoso. Personas perdidas en su mundo. El chofer intercambia palabras con su intercomunicador. La emoción me tienta a decirles que se detenga para recorrer el lugar a pie.
Nos detenemos frente a unas puertas dobles que no tardan en abrir. El camino de entrada es recto hasta una casa muy hermosa. El auto se detiene, mi puerta se abre y una persona asiente a modo de saludo. Salimos para ver, es una mansión muy hermosa.
― Aquí creció mi padre. ―Me guía dentro, y pensé que el buen gusto venia de mi padre. ― Ahora es mi casa, y tuya también.
― Insisto, mientras más tiempo hablamos. Más incrementa mi fortuna. ―Eso la hace sonreír. ― ¿No tendrás un yate en tu patrimonio?
― Tú padre tiene ya uno.
― Bueno, ya sé que le pediré de regalo de cumpleaños.
Luego de un recorrido por todo el lugar, busco la cocina para encontrar a Vanka comiendo una manzana. Una sola mirada me dedica. Tomo un poco de fruta y tomo asiento frente a ella. Trato de buscar a Sarde, pero es como si se haya esfumado.
― ¿Sabes dónde está Sarde y Cruz?
― Sarde ya no será parte de tu seguridad. ―Eso me toma desprevenida. ― Cruz ha vuelto a ser tu única seguridad. En este momento va de camino con tu madre a encontrarse con mi hermana.
― Al fin conoceré a tú hermana.
― No lo harás.
― ¿Por qué no?
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Dejame Amarte | | Libro 1
RomanceTaylor aprendió que el amor es algo hermoso pero cruel. Lo único que conocía del amor era el vació que deja cuando se pierde... o es arrebatado. El amor puede ser el sentimiento más puro e incomprensible. Demencial y caótico. Confuso y absurdo. Una...
