Agosto 10
Mantengo la calma. Las prendas contra mi cuerpo se sienten pesadas, aunque estén hechas de las telas más livianas y hermosas. Dieciocho días para que todo suceda. Ni siquiera sentir los pequeños pellizcos de las agujas me inmuta al pensar en todo lo que pasara.
Creo que sí, es la mayor estupidez del mundo. Pero también el mejor maldito debut según palabras de mi madre. De alguna forma, yo misma me pondré la diana para la persona que me quiere muerte. Sera una muy grande para que pueda verla y no equivocarse. La mirada de mi madre no pierde vista mientras ajusta algunas cosas haciendo pequeños apuntes en su cuaderno.
― Debes de mantener el peso desde ahora. ―Amenaza la modista y asiento. ― No queremos que el vestido se rasgue.
― Esta bien jefa. ―Poseo un cuerpo que no quiero perder así que le hago caso.
Hacer los último cambios frente a todas, es sentirme como una animal exótico que todas ven. Kamil me sonríe levantando los pulgares recibiendo un regaño de su maquillador que me hace reír y quejarme cuando una aguja me pellizca. Mi madre exasperada, hace a un lado a la chica y se encarga ella misma.
Y es genial, porque se acopla a mis movimientos repentinos sin lastimarme. Los anécdotas de varias chicas me distraen, algunas lloraron cuando todo termino y muchas vomitan antes de los nervios. Lo que significa que no deseo estar en ninguno de esos grupos.
― ¿El calzado es perfecto?
― Así es.
Me muevo para mostrarle que me siento bien, además de que no se verá con el vestuario. Cuando la ropa es quitada con cuidado, todas quedamos en ropa interior. Algunas miradas indiscretas van a mis cicatrices, pero mi madre les da una mirada y encuentran en el brillo del suelo algo mejor que admirar. Una bata cubre mi desnudez mientras acercan más calzado.
― ¿Es necesario todo eso? ―Comento al probarme el décimo par. ― Me gustan estos.
― Quiero saber si son cómodos para ti.
Me pongo de pie y camino sintiendo el balance de mi cuerpo, y me hace sentir poderosa. Son blancos con toques dorados claros. Son hermoso, se adhieren a mi pie como si fuera una segunda piel y no me quejo, son demasiados cómodos.
Al menos diez chicas nos hemos probados ese tipo de calzado incluida Cazalé que me mira como si supiera algo que yo desconozco. Aunque el mío son los únicos blancos mientras de los otros predomina el color negro y carmesí, aunque este último tiene toques de dorado.
― Son cómodos. ―Me acerco como si le fuera a contar un chisme. ― ¿Por qué me los pruebo?
― Para ver si te quedan. ―Suelta con sarcasmo lo que me hace reír.
― El ser mi madre, evita que te de un golpe. ―Algunas jadean, bueno las que son chismosas.
― ¿Gracias?
El ser nueva en este mundo, me hace participar solo una vez. Lo agradezco, claro que sí. Nada más que bueno, no se me ha dicho en que parte exactamente saldré. Kamil dijo que la mayoría lo sabe desde el inicio, son pocas la que no lo saben ya que no se sabe con exactitud el rendimiento que pueden tener en el transcurso de los meses.
Bueno, al menos si soy mala tal vez saldré en el intermedio del show. Desde hace unos días la curiosidad gano, hurte una laptop a Alicia y vi los desfiles de mi madre. Sentí muchas emociones, pero me enfoque en solo sentir orgullo por ella. Era magnifico la forma en que presentaba sus colecciones. Aunque la mayoría de diseñadores se enfoca en presentar algo de verano e invierno.
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Dejame Amarte | | Libro 1
RomanceTaylor aprendió que el amor es algo hermoso pero cruel. Lo único que conocía del amor era el vació que deja cuando se pierde... o es arrebatado. El amor puede ser el sentimiento más puro e incomprensible. Demencial y caótico. Confuso y absurdo. Una...
