El camino hacia la pista es una cuenta regresiva. Sentir los latidos de mi corazón, al compás de cada segundo que pasa. Un ritmo, un sentimiento. Tantas cosas que se siente de manera correcta. No me equivoque al plantearle a ella lo que deseaba. Obtuve lo que ellos también me ofrecieron.
En un mundo donde si juegas, debes de aprender hacerlo de la manera correcta, pero también con trampas disfrazadas de palabras vacías. Nunca haría algo a espaldas de Anielle. En mi regazo, una laptop, un celular nuevo y sobre todo, una cadena que Marley me obsequio como muestra de volvernos a ver.
La mirada de la persona frente a mí, sonrie con orgullo. Como si hubiera ganado algo de lo que desconozco. Pero se al menos, que no me iré sin luchar por mi libertad. Veo a Sarde conducir detallando el panorama, no quiero sorpresas. Tengo personas importantes cubriendo mi espalda. Solo para apoyarlos en reuniones en las que nunca he estado.
Me da una idea de lo que un voto, puede valer en un mundo así. El camino termina, para seguir un camino de tierra durante unos minutos. Una larga pista se presenta. Mi mirada se dirige a los dos aviones estacionados a una distancia considerable. El primero de color blanco y rojo, donde el primer color es quien predomina. El segundo blanco con azul, con placas reconocidas. Un avión que contrataron para llevarnos.
Estacionamos junto a tres autos. Mi puerta se abre, veo a personas que nunca he visto. Guardo cada cosa en el bolso, y salgo. Al menos hay quince personas vestidas de particular. Con diferentes tipos de vestimenta, todos de manera informar con bolsos que los hacen parecer personas normales.
― Tú seguridad. ―Sarde se posa a mi lado. ― La mitad de ellos trabaja para la señorita Black, la otra para los gemelos Capone.
Se da la vuelta, me entrega un sobre sellado. Al abrirlo veo nueva identificación, tarjetas, boletos de avión, un pasaporte y todo lo necesario para entrar a Francia. Antes de decir algo, vemos como dos Suburban se acercan por el único camino de entrada y salida. Al momento en que se estaciona el primero, el segundo se acerca al otro avión. Veo pasar por mi lado a la mano de los gemelos.
Ahora, la típica mascara cubre su rostro. Estuve tentada a preguntarle que hacia hablando con Marley, pero algo dentro de mí, me advirtió que era mejor mantener la boca cerrada. Las puertas del primer auto se abren, dando paso a los dos hombres más temidos según Sarde.
Tratar de distinguir quien es quien, es un poco complicado cuando son como dos gotas de agua, idénticas. Tan solo la malicia en sus ojos, es distinta. Por lo que sé que quien más la posee, es el gemelo sádico. El mismo que se acerca, ignorando por completo a Sarde.
― Una gran jugada lo que has hecho. He de aceptar, que serás una digna socia cuando nos elijas, sabrás que no te has equivocado. ―Lo dice de manera convincente, que si no supiera las jugadas que pueden hacer, le creería.
― Solo les doy las mismas oportunidades a todos. No quiero elegir, y equivocarme.
Me siento como esas mujeres, que tienen demasiados pretendientes, mismos que se esmeran en demostrar porque son los mejores. Me sonríe, una sola orden en italiano y veo como los hombres suben al avión. Su hermano, guarda la distancia, observando la interacción. Toma mi mano entre las suyas para llevarla a la altura de tu boca.
― Solo recuerda cada palabra de nuestra última conversación, señorita McLean. ―Deja un casto beso en el dorso de mi mano, para soltarla.
― No lo olvidare.
― Estarás dos semanas en Francia. Antes de regresar con tú madre, acordamos aceptar tu única petición. Podrás contactar a tú abuela sin revelar tu estadía. Sabes las reglas, no las rompas. Si algo se presenta, tu seguridad estará encargada de extraerte del lugar y moverte a un lugar seguro.
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Dejame Amarte | | Libro 1
RomanceTaylor aprendió que el amor es algo hermoso pero cruel. Lo único que conocía del amor era el vació que deja cuando se pierde... o es arrebatado. El amor puede ser el sentimiento más puro e incomprensible. Demencial y caótico. Confuso y absurdo. Una...
