Capítulo 42

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Despierto, sintiéndome como una plasta de mierda. En el suelo, horrenda, y sin fuerzas. La luz se cuela por los ventanales. El dolor en mi costado, me hace replantearme la idea de si respirar es necesario. Me levanto, con dolor de cabeza. La mitad del rostro me duele, y no decir de la boca, la siento inflamada. Tal vez solo es la sensación de despertar.

Al entrar a la ducha. Es como si nunca haya pasado nada. Me desnudo, me doy una ducha sintiendo un ardor en el costado de la sien. Por un momento olvide ese pequeño corte. Cuando estoy limpia, camino hacia el closet. Tomo la ropa más cómoda que puedo encontrar. Ha llegado el día. Tanto que desee que no llegara, y lo hizo.

― Sorpréndeme día.

Salgo de la habitación. El lugar vibra de vida. Distingo como el lugar, incluso brillara. Tal vez pasaron toda la noche limpiando. Está bien, no de esa forma. Bajo las gradas, saludo algunos chicos. Camino hacia el despacho, se por cuenta propia, que ella debe de estar allí. Abro la puerta, sin anunciarme. Y tres pares de ojos me miran.

― ¿Mejor? ―Niego a lo que el moreno dice.

― Tú padre no se va a enterar.

― Por primera vez te daré la razón. Te deja sin polla si se entera lo que me paso estando con ustedes.

― De esa ecuación, me sacas. ―Suelta Hayden. ― Fue tu culpa...

― Silencio. ―Ordena la pelinegra. ― No buscaremos culpables. La situación se controló, ahora salgan. ―Me mira tomando asiento. ― Hablare con Taylor.

Ambos salen dejándonos a solas. Tomo asiento frente a ella. Su atención está plenamente en mí. Su mirada es intimidante, tanto que desvié mis ojos hacia las paredes, buscando algo llamativo con lo que bromear. Movimiento llama mi atención, saca un documento que pone frente a mí.

― ¿Qué es eso?

― Lo que harás. ―Suelto una risa, niego.

― ¿Por qué haría lo que tú quieres?

Ahora es ella quien sonríe, siento que sabe algo que yo desconozco. Lo que me pone en desventaja. Estiro la mano, veo que es un contrato de asociación. Que se supone que debo de hacer con ello.

― ¿Qué significa eso?

― Un contrato de asociación, Odette. ―Quiero darle un golpe.

― Tengo más propuestas.

― Y si los eliges, estarás sola en una guerra donde nadie podrá defenderte.

― Ellos lo harán. ―Suelta una risa sarcástica.

― Ellos velan solo para sí mismos, sus beneficios. Tú eres un obstáculo, del cual no dudaran en desechar cuando su plan se cumpla. Eres un medio para un fin.

― ¿Y para ti no? Deseas lo mismo.

― Claro que sí. Enserio crees que quien soy, es por suerte. Sé cuándo mover mis piezas, se dónde dar el golpe, estudio a mis enemigos. Hago todo con la mente despejada, estudio el pro y el contra. Ellos hacen lo mismo. Pero el poder que poseen los limita.

― Desean más. ―Asiente.

Que puedo esperar de ellos, de ella, si son iguales. Cada uno mueve su pieza a su favor. Eso soy yo. Una pieza más en un juego mucho más grande de lo que pasa con mi vida. Comprendo que no hay vuelta atrás cuando me nombren heredera de mi padre.

― Ellos me ofrecieron salir.

― No podrás. Tú padre lo intento, y volvió. Sabes esa historia. Es un camino sin retorno. La única forma de salir, es morir.

Dejame Amarte | | Libro 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora