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¿Hasta qué punto es el amor digno de llamarse así?

Jungkook no se vio capaz de responderle a Yoongi tras esa declaración tan directa y sobretodo cierta. Salió del lugar en silencio, con la vaga promesa de que hablarían las cosas en otro momento, porque la conversación se había vuelto demasiado incómoda para los dos a tal punto en el que no podían mantener el contacto visual, y ambos tenían responsabilidades que atender al día siguiente.

Mientras caminaba hacia la estación de autobús miraba al suelo de concreto y sus tenis blancos desgastados. Se sintió como si la realidad de pronto le fuera arrojada a la cara, ¿En qué momento había cambiado tanto?

Se preguntó a sí mismo si todavía consideraba a Yoongi como el amor de su vida y la respuesta tardó tanto en llegar que su corazón se encogió un poco dentro de su pecho. Antes hubiera sido un sí inmediato.

Dolía reconocerlo.

Dolía darse cuenta de que, en efecto había descuidado su relación tanto que la dejó marchitarse cual flor sin agua. El subidón de adrenalina que sentía al fugarse con Jimin por las noches no se comparaba con el ritmo monótono que llevaba con su dulce novio que siempre ha sido tan estable que comenzó a aburrirle.

No sabe en qué momento exacto fue que las sonrisas que tanto amaba le parecieron sosas, no sabe en qué momento las tardes de ver películas, cocinar o darse mimos se convirtieron en una rutina que seguía por costumbre, no sabe ni siquiera en qué momento fue que se dejó llevar por el deseo y accedió a engañar a su novio.

Había pisado el acelerador a fondo y ahora parecía que las disculpas no alcanzaban para compensarlo todo. Yoongi ni siquiera sabía que lo engañaba, Jungkook creía que saberlo sólo iba a empujarlo más a la melancolía que podía percibir en sus ojos y ya no quería hacerle más daño con ello.

Exhaló sonoramente tras subir a la ruta que lo llevaba a su casa. Luego recostó su cabeza en la ventana, eligiendo sentarse en la última fila a pesar de que iba vacío comparado con las horas pico donde el tráfico se volvía imposible y todo el mundo tenía prisa por llegar a su destino después de un día largo en el trabajo o con los estudios.

Le dio vueltas a todo lo que había venido pasando y volvió a sentir esa punzada de culpa. Había actuado como un idiota. Muy frustrado consigo mismo ceró los ojos y decidió dormirse en lo que restaba del camino.


[...]


— Hijo, con tu padre hemos revisado la propuesta que enviaste junto a las proyecciones de la inversión y creo que todo marcha muy bien. Si sigues así, seguro apenas te gradúes tendrás tu cargo como Jefe ejecutivo en la empresa que queremos heredarte — Jimin asintió ligeramente con una sonrisa que bien podría pasar como inocente, sus padres poseían varias empresas y como hijo único digamos que eso le daba una enorme ventaja.

Se ahorraba el competir de manera absurda con otros parientes por algo que estaba destinado a ser suyo.

La "inversión" de la que hablaban era realmente su matrimonio. No fue difícil en absoluto convencer a sus papás de que la idea brillante que se le había ocurrido serviría para ampliar más su mercado, ahora acaparando parte de la industria de la tecnología.

— Concuerdo,aunque debes estar muy enamorado de ese muchacho como para querer casarte a los veintiuno — su papá lo miraba con una sonrisa sugerente que su mamá notó, ella negó con la cabeza con un aire de desdén e indiferencia.

— Sí... Desde hace mucho — se limitó a responder sin gran entusiasmo mientras volvía a mirar las proyecciones que había hecho para MinTec. Claro que iba muy bien y alguien como Min Youngjae no necesitaba asociarse con ellos, pero las personas con dinero y poder siempre quieren más, así que tampoco había sido complicado hacer que las cosas se dieran.

Con las dos familias chuleadas, el único cabo suelto era la persona por la que había hecho todo esto. Era obvio para Jimin que Yoongi no quería casarse con él y por el momento tenía que recurrir al chantaje para hacerle creer que no tenía cómo negarse.

Sin embargo, sabía que tarde o temprano él acabaría por aceptarlo e incluso desearlo de vuelta, sobretodo cuando su relación con el estúpido de Jungkook pendía de un hilo que él mismo se había encargado de debilitar y que pronto se encargaría de cortar definitivamente.

Sonrió sutilmente para sí mismo mirando las cifras en la pantalla de su computador. Sus padres lucían entretenidos en un menú de los quince que estaban analizando para elegir los dos más adecuados para la gala benéfica que darían en unos días.

Un momento que estaba esperando con muchas ansias, porque por fin se haría oficial el compromiso y la segunda parte de su plan estaría completada. Recuerda que solía odiar la falta de privacidad en su vida, pero la presión mediática le convendría muchísimo en esta situación; la gente, viendo las fotos de ambos seguramente comentaría que son la pareja perfecta y los percibirían de ese modo.

Su sonrisa se ensanchó, si ya había esperado lo mucho, podía esperar lo poco.






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J. O. Y | JimSu/ KookgiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora