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— Te queda perfecto cariño — los ojos de su madre brillaban, mientras llevaba las manos al pecho en una expresión muy dulce, que a Yoongi en ese momento sólo le daba ganas de poner los ojos en blanco.

Pero en su lugar, respiró muy profundo.

— Gracias ma... — murmuró con un atisbo de sonrisa, desviando la mirada de ella a la pared en el fondo con un espejo que le daba la vista de su cuerpo completo. El traje se ajustaba bien a su cuerpo, pero le hacía sentir como si fuera un regalo que están envolviendo.

Un regalo con un comprador muy claro.

El par de estilistas que ya tenían sus medidas (sabrá Dios cómo), hacían unos ajustes menores con agilidad, poniéndole pines aquí y allá, siguiendo las sugerencias de Soojin, quien no hacía más que admirar a su hijo como si esta fuera la prueba de su traje de bodas.

El solo pensamiento, a Yoongi le dio escalofríos.

— Es una suerte que vayas a casarte tan joven, hijo. Tu padre está mucho más tranquilo ahora con el tema de la sucesión de la empresa — eso hizo que volviera a mirarla de inmediato, ella se sonrojó, como cayendo en cuenta de que había dicho algo indebido.

— ¿Cómo así?, ¿Me estás diciendo que él pensaba dársela a ese idio-

Otra respiración profunda.

>> ¿Al hijo de los Park? — se corrigió, con la voz más neutra posible.

Soojin suspiró, dejando de mirarlo por fin para airarse con las manos, de repente abrumada con la situación.

— Mi cielo, no es tan así. Simplemente, tu padre pensó que convendría más que él te ayudase a dirigir y eso... — ella se miró las uñas nacaradas e impecables antes de regresarle la mirada — sabes que te amamos y te vemos como-

— ¿Incompetente? — interrumpió ya sin poder contenerse, los estilistas se quedaron quietos un par de segundos antes de reanudar su trabajo, como si no hubieran escuchado nada —mamá, me he preparado toda la vida para esto, ¡no es justo! Entré a administración como padre quería.

Ella se acercó, haciéndole una seña sutil a ambos chicos, que se retiraron con una reverencia ligera. Entonces, Soojin le alisó la tela del traje sobre los hombros antes de acercarse hasta que su voz pudo convertirse en un susurro audible en su oído sin el menor inconveniente.

— No seas impertinente, Yoongi — regañó, conservando el tono aparentemente dulce de antes — tienes que estar feliz, sabes que siempre te hemos dado todo a manos abiertas. Es hora de que comiences a comportarte como el doncel que eres y muestres algo de gratitud.

Y lo soltó, retrocediendo hasta volver a su posición original, él estaba de pronto, como en un trance, con los puños ahora tensos y los ojos desorbitados. Admirando su vida como en tercera persona, porque no podía terminar de creer lo que estaba pasando

Su mamá nunca le había hablado de esa forma, y era desconcertante, porque siempre consideró que tenía mejor relación con ella que con su papá.

Estaba claro ahora que las prioridades de ambos estuvieron siempre en otro lado y que al parecer, haber nacido doncel siempre supuso un problema para ellos con una única salida: que se casara.

Jimin lo había tenido todo tan fácil... Sus padres por voluntad propia lo habían entregado.

No, vendido.

Vendido como ganado o como una propiedad que puede ser subastada. Sintió su rostro calentarse, ni siquiera podía encontrar la fuerza para sostenerse a si mismo después de como había sido tratado por su propia madre.

¿Hasta donde llegaba la influencia de ese maldito?

Se tragó como pudo las ganas de salir corriendo y llorar por la impotencia que nuevamente le embargaba, porque no quería enseñar más su vulnerabilidad de lo que lo había hecho ya. Todos los planes para su vida comenzaban a derrumbarse frente a su rostro como castillos sobre la arena.

Intentó redirigir su atención a la rabia, al odio en lo que los estilistas regresaban para ponerse de nuevo a trabajar sobre las órdenes de Soojin. Tenía que encontrar la forma de darle la vuelta a la situación. No quería vivir toda su vida como si no fuera una persona capaz de tomar sus propias decisiones, de pensar y ponerse las metas que quisiera, casarse con quien quisiera.

Sería difícil, porque llevaba todas las de perder.










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J. O. Y | JimSu/ KookgiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora