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N/A:  Creo que no hay mejor canción para este cap :3



...


Mentiría si dijera que llorar tanto por la misma situación no era algo humillante, porque en definitiva lo era. Pero, ¿Qué más podía hacer? La impotencia inundaba su corazón por querer arreglar algo que él no había roto en primer lugar. Al menos no de la misma forma en la que Jungkook venía haciéndolo.


Sí, sabe que no ha hecho bien en ocultar su relación de sus padres y de muchas personas, de hecho, esa es una de las razones por las cuales también se siente culpable, pero duda que pueda compararse con la indiferencia y el trato frío que su novio le ha estado dando cuando no se lo merecía.

— Yoon, ¿Puedo entrar a tu departamento? Creo que será mejor si nos preparo un chocolate y nos sentamos a hablar de todo esto con más calma — atribuyó los nervios perceptibles en la voz del menor a tenerlo allí, desarmado entre sus brazos.

La vergüenza lo inundó de pronto y se obligó a separarse de su pecho, asintiendo un par de veces a la pregunta anterior.

Ambos entraron y él fue a sentarse directamente al sofá sin encender las luces mientras Jungkook se dirigía a la amplia cocina moderna que conocía ya de sobra.

No pudo evitar recordar con cierta nostalgia las tardes en las que cocinaban juntos por horas y el futuro se veía brillante mientras se deshacían en risas y se robaban besos cariñosos. El momento en el que de verdad parecían enamorados.

Escuchó en silencio los movimientos de su novio mientras contemplaba las luces de la ciudad en el ventanal y volvía a pensar la situación en la mansión de los Park hace un par de horas. Terminar con Jungkook se volvía ahora casi una necesidad, porque si el compromiso con ese hombre se concretaba, era evidente que su relación tenía que terminar.

Porque no estaba dispuesto a serle infiel a la persona que amaba ni al otro, así su matrimonio fuera de pura conveniencia. Prefería cortar por lo sano (si es que algo sano quedaba en esa relación).

Suspiró, enterrando la cabeza entre sus brazos cruzados sobre su regazo. Se sentía como si lo estuvieran forzando a tomar una decisión.

No quería casarse con Jimin, pero ¿Qué otra salida tenía? Estaba claro que sus padres y los de él lo habían utilizado como una moneda de cambio sin el mínimo remordimiento. Ahora él también lo amenazaba con hacer añicos la empresa de su padre si no se sometía a su voluntad.

Las capturas de los estados financieros, de tratos hechos por debajo de cuerda, algunos fraudes realizados... Todos los soportes llegaron a su correo, con su futuro prometido como remitente y la promesa de la existencia de muchas evidencias más en el mensaje.

Falsos o no, como se veían, tenían el poder suficiente para acabar con la reputación de MinTec e icluso enviar a su padre a la cárcel.

Sus ojos ya empezaban a aguarse de nuevo, pero los limpió con la manga de su camisa mientras Jungkook llegaba con ambas tazas humeantes y un platico de galletas en una bandeja.

No dijo nada, sólo lo veía acomodarlo todo en la mesa ratona y luego sentarse a su lado, ofreciéndole el pocillo que tomó entre sus manos, de cierta forma maravillado porque su novio siempre conseguía dejarlo a la temperatura adecuada como para que no quemara. El sabor dulce del chocolate consiguió relajarlo de a poco junto a los mimos en el cabello que recibía por parte de su contrario.

El ambiente en su apartamento pesaba triste. Casi lúgubre, las cosas se habían hecho tan tensas que apenas y podían mirarse, de hecho, no lo estaban haciendo.

— Amor, ¿Qué tienes? — escuchó como si estuviese al fondo de un túnel, después de mucho rato en silencio. Las tazas ya estaban vacías y las luces parecían comenzar a apagarse de a poco.

Respiró profundo antes de responder.

— Estoy cansado de esto — su garganta ardía un poco por el llanto contenido, pero se esforzó porque su tono sonara normal.

— Yoonie... — dijo él en voz muy baja, como si le doliera escucharlo.

— Jungkook, no sé qué fue lo que hice mal... Pero esto ya no funciona — continuó en el mismo tono, mirando por fin al menor a los ojos — extraño lo que éramos, pero no creo que podamos volver a ello.

>> Has cambiado muchísimo. Tanto que no puedo reconocerte. Ya no veo el amor en tus ojos, ni siento calidez en tus caricias — su novio no pudo seguir manteniendo el contacto visual y ahora contemplaba el sofá — elegí aferrarme a lo poco que me dabas, pero es que ya ni siquiera vas a mis partidos, ni me llamas. A veces ni siquiera te molestas en preguntarme cómo estoy.

>> Parece que dejé de importarte. Que dejaste de amarme. — a este punto las las lágrimas ya corrían libres por sus mejillas nuevamente. Jungkook y él tenían las rodillas casi pegadas, pero lo sentía tan lejos.

— Lo siento, te juro que voy a arreglarlo y todo será como antes — quiso tomar su mano, pero Yoongi la alejó.

— No, llevamos en ese sube y baja meses, Bun — dijo casi con pesar — tú ya no me amas, ¿Por qué no quieres aceptarlo?

Rompió su propio corazón decir eso, pero no había otra forma de describirlo.

— Porque sí te amo — negó con la cabeza, la mirada impasible de Jungkook contradecía sus palabras.

— Deja de decirlo, es evidente que no. Jungkook, tú ya no quieres ni pasar tiempo conmigo, ¡Olvidaste mi única alergia! A este punto siento que te estás obligando a seguir aquí cuando ya no quieres.

— ¡Sí te amo! —Jungkook casi gritó, desesperado — Yoongi, he hecho las cosas mal últimamente, lo sé, pero siento que sólo le estás viendo el lado malo a todo.

— Kookie, porque me obligo a verle el lado bueno es que sigo aquí — dijo suavemente, con la vulnerabilidad de alguien que desnuda su alma.

>> Yo te amo, y conozco al Jungkook que me amaba... Y ese ya no eres tú.


El silencio volvió a reinar en el departamento.




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J. O. Y | JimSu/ KookgiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora