Consideraba a Yoongi como el amor de su vida, pero tenía una extraña debilidad por Park Jimin
Quizá por eso empezaron los problemas.
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✈︎ Historia 100% mía.
✈︎ No copias, No adaptaciones sin mi permiso.
✈︎ JIMSU como...
El enorme salón había vuelto a dispersarse en conversaciones vanas, opulentas y superficiales, atenuando un poco la atmósfera opresora que envolvía el lugar cuando se hizo el gran evento de la noche. Sin embargo, eso poco servía en este momento.
Tras el molesto anuncio y las desesperantes felicitaciones que no deseaba recibir, Yoongi estaba nuevamente sentado en la mesa, soportando a duras penas el agarre de Jimin sobre su mano, como si fueran una pareja enamorada de verdad. Odiaba la hipocresía, mantener apariencias, fingir ser alguien que no es.
Todo lo que Jimin sí era.
Le gustaría decir que el contacto de la piel ajena le pareciese enteramente desagradable. Quisiera decir que la sangre fría que parecía correr por las venas de su ahora prometido pudiera transmutarse hasta congelarle la palma.
Sin embargo, su contacto era cálido, y se le estaba haciendo difícil ignorarlo.
— ¿Quieres soltarme? — dijo aún así, porque ni de chiste iba a permitir que su asco se transformase en otra cosa.
Él odia a Jimin.
— ¿Por qué haría eso, mi amor? — preguntó. En su tono se distinguían claros la sorna y el sarcasmo, su pulgar comenzó a rozar sus nudillos en mimos leves — tu mano es tan suave — las caricias se elongaron, pasando a sus dedos — tus dedos tan finos... — continuaron a su muñeca, el gesto sumado a las palabras provocaban escalofríos en su interior nuevamente.
Ya ni quería averigüar por qué.
— Te pido que me sueltes — intentó hacer un poco de fuerza (no mucha) para soltarse, pero Jimin afianzó su agarre. Ahora repasando el anillo un par de veces, como si él mismo no lo hubiese elegido.
— Apenas lo vi supe que te quedaría precioso. Va perfecto contigo — Yoongi tuvo que mirar a un lado de la mesa para asegurarse de que la sarta de disparates que Jimin le estaba diciendo esa noche eran producto del alcohol, pero no era así — muero de ganas de ver la reacción del estúpido de tu noviecito el Lunes.
— No iré a la universidad con ningún anillo, olvídalo — dijo, como si no supiera que Jungkook se enteraría mañana mismo.
Jimin se rio de él (algo a lo que se estaba acostumbrando y que no hacía sino acrecentar su aversión).
— Es tierno que sigas actuando como si tuvieras opciones, Yoonie — la mirada fría y carente de cualquier empatía lo habría asustado de no ser porque ya lo tenía harto con ese discurso. Se soltó de su agarre ahora sí bruscamente.
Para suerte o desgracia de alguno, nadie se dio cuenta de eso. Es más, nadie en la mesa donde estaban con su familia parecía interesado en su conversación, estaban más ocupados riendo con sus amigos y presumiendo de los nuevos proyectos que harían juntos ahora que sus familias se unirían.
Ahora que su patrimonio se triplicaría.
— Jódete — le dijo entre dientes, con el ceño fruncido, Jimin enarcó una ceja con una media sonrisa bastante cínica.
— Lo que digas — dijo finalmente, fingiendo aburrimiento — el que está jodido en este momento es otro.
Olvídense del "no era enteramente desagradable". Yoongi quería que se ahogara con el champán o en su defecto, ahorcarlo él mismo, era insoportable que creyera que sólo por esta situación ya lo tendría comiendo de la palma de su mano, como si bastara con un show y un anillo para convertirlo en su mascota.
— Te odio.
— Te amo — le respondió Jimin, pero su tono no era ni suplicante, ni suave así que sus palabras para Yoongi no eran más que una burla cruel, producto de las ansias que el mayor parecía sentir por ridiculizarlo o por hacerlo sentir inferior.
Yoongi se mordió el labio inferior para no proferir un grito.
[...]
— ¿Y bien? ¿Qué querías decirme, Tae? Pensé que estabas molesto conmigo — estaban en la habitación de Taehyung, que era enorme y con un fuerte estilo vintage que se reflejaba en los tonos de beige, café, gris, vinilos, libros, estanterías de roble y una cama con postes.
Su padre les había traído chocolate caliente con galletas y Jungkook ya se había encargado de avisar que tardaría en volver a su casa.
Su mejor amigo suspiró, mirándolo con algo similar a la lástima, eso le desesperaba.
— Seguiría molesto contigo, pero esto es más importante — dijo suave y Jungkook no aguantaba la lentitud con la que él le estaba comentando lo que sea que le quiere comentar.
— Por favor dímelo de una vez — intentó no sonar tan exasperado como se sentía, pero su rostro debió hablar por él porque Tae se acercó asintiendo.
— Mis padres son invitados a eventos frecuentemente. Pero mi papá ha estado algo enfermo, así que mi mamá ha estado asistiendo sola en nombre de la compañía de ambos — Jungkook asintió. Su amigo tomó aire incapaz de mirarlo a los ojos.
Le daba mucha pena ajena.
>> El caso es que mi mamá está en un evento de esos, y al parecer Jimin y Yoongi se van a casar — dijo esa última parte tan rápido que Jungkook apenas le entendió.
Incluso cuando su cerebro le dio sentido a la oración, no daba crédito a lo que estaba oyendo.
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