Consideraba a Yoongi como el amor de su vida, pero tenía una extraña debilidad por Park Jimin
Quizá por eso empezaron los problemas.
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✈︎ Historia 100% mía.
✈︎ No copias, No adaptaciones sin mi permiso.
✈︎ JIMSU como...
Su padre se aclaró la garganta, volviendo a recomponerse. La señora Park sacó unos documentos de su maletín y él apenas podía soportar las caricias de Jimin sobre su mano, así que se apartó sin disimular su aversión. El señor Park evaluaba su apariencia con un gesto que no denotaba más que impaciencia y desagrado. Daba una imagen muy distinta a la del día que anunciaron su compromiso y resultaba un inconveniente para todos allí al parecer.
— Bueno, la cosa es que mi plan era jubilarme en cinco o seis años a lo sumo, por lo que estaba llevando a cabo los arreglos necesarios para dejar a un buen sucesor.
>> Si bien mi hijo emprendió la carrera de negocios que le aconsejé, nunca creí que sería el candidato más apropiado — tuvo que contenerse de no arrojarle el café que había estado bebiendo al rostro, ¿por qué su propio padre no podía confiar en él? ¿o siquiera no humillarlo de esa forma?
No dijo nada, ahora que ha recuperado su orgullo, aquello le impedía demostrar lo mucho que seguía afectándole no poder ganarse la aprobación (o siquiera el cariño) de su padre. Tenía que resignarse a que nunca lo haría.
Mucho más difícil era hacerlo que decirlo.
Intercambiaron una mirada. Yoongi no apartó los ojos primero, como antes lo había hecho. Min Youngjae lo analizaba como se analiza a un objeto o a una mascota, clavándole el puñal más, cuando creía que no era posible.
>> Como sea, el punto es que nunca pensé en dejarle más que el veinte por ciento de las acciones, que siempre le han correspondido. Ahora, con el beneficioso acuerdo que hemos logrado con los Park, las cosas cambian.
— Así es — continuó su madre, sin apenas mirarlo y recomponiéndose de la vergüenza que él le había hecho pasar hace unos minutos — MinTec tiene activos que superan los diez billones de dólares, sería imprudente no asegurarnos de que estará en muy buenas manos, es por lo que hemos trabajado toda la vida. Por eso, hemos decidido que el nuevo jefe ejecutivo, nombrado al término de este año será Jimin.
Su padre le dedicó una mirada, como esperando a que se atreviera a ir en contra de sus palabras.
Que sorpresa — pensó Yoongi con sarcasmo. La noticia todavía le amargaba, por supuesto, pero no necesitaba la empresa que nunca quiso, ni seguir persiguiendo el afecto que su padre le ha negado. Había tenido tiempo para reflexionar sobre todo eso durante esas semanas.
— Lo supuse — dijo, con más calma de la que sentía.
— Es un gran honor para mí — la habitual verborrea del que se supone será su esposo en menos de dos semanas, no ayudaba a mejorar su estado de ánimo.
Youngjae le sonrió a Jimin, volviendo a ignorarlo.
— Sé que serás un excelente sucesor. Yo seguiré ocupándome del departamento financiero, pero en algo que demande menos de mi tiempo. Mi esposa y yo queremos hacer otras inversiones y dedicar unos meses a viajar, ¿Está eso claro, Yoongi?
— Lo está. Y no te preocupes, tampoco quiero las acciones que me estás dejando. Puedes venderlas o hacer lo que te venga en gana con ello — dijo serio, aquello tomó desprevenido a su padre.
— ¿Qué? Siempre han sido tuyas.
— Pues ya no las quiero — la determinación en su voz, ponía a todos incómodos, de alguna forma ya no era el Yoongi lloroso de siempre, al que todos le pasaban por encima.
— ¿Alguna razón aparte de capricho? No es prudente que con veinte años sigas haciendo esta clase de berrinches — Yoongi se rio ligeramente.
Sentía sus manos temblar ligeramente bajo la mesa, pero no le volvería a dar el gusto a nadie de verlo derrumbarse.
— No es ningún berrinche, ni capricho... Simplemente no me quedaré con las migajas de algo que me has negado desde el principio sólo porque desde que nací decidiste que nunca seré suficiente para ti. No me interesa nada que tenga que ver con tu empresa, al final, como dices, no soy el candidato apropiado.
>> Estaré demasiado ocupado para hacerme cargo de nada — esa afirmación hizo que Youngjae le pusiera todavía más atención.
— ¿A qué te refieres? — Yoongi se alzó de hombros.
— No es mi obligación compartir mis asuntos con ninguno de ustedes — llamó a un mesero, ordenando más de los panecillos y un chocolate frío.
— Una vez nos casemos, tus asuntos son míos también — la afirmación de Jimin le sacó otra risa.
— Pues no, quiero firmar capitulaciones. La empresa es de mi padre, nada allí figura a mi nombre, así que eso no frustrará tus planes.
Youngjae volvió ponerse rojo de la ira, inclinándose ligeramente sobre la mesa.
— Tú no puedes--
— Sí puedo, padre — lo interrumpió — es mi derecho legal y si vamos a irnos a eso, no tendré problemas en contratar un abogado y divulgar que todo esto es una farsa a la que me vi coaccionado.
De nuevo, su padre retorcía el mantel pulcro entre sus dedos. Como conteniéndose de darle un golpe ahí mismo.
— No importa — dijo Jimin — tiene razón, de todas formas, tomará mi apellido — Yoongi volteó a verlo.
— Claro que no. Eso--
— Eso está en el contrato que firmaste — le interrumpió, el tema quedó zanjado porque trajeron la orden del pelinegro.
Tantas cosas que su padre le había hecho firmar ese día que lo citó en su casa y él no pudo leer ni la mitad, sintiéndose demasiado intimidado entonces como para negarse.
— Lo otro que queríamos dejar en claro es que se mudarán juntos después del matrimonio — dijo la señora Park después de algún rato en incómodo silencio — aquí traje las escrituras de la casa, es nuestro regalo de bodas.
Revolvió el chocolate con el pitillo, sin mirar a su suegra.
— ¡Que lindos! ¿Viene acaso con otra exigencia irracional? — su tono derrochaba falsa ternura — ¿o esta sí es un regalo?
— ¡Basta, Yoongi! — gritoneó su mamá entre dientes, a quien por una vez, la calma hipócrita abandonó.
— No entiendo entonces para qué me invitaron aquí — el desdén inundó su tono una vez más — nunca les importa lo que opino ni lo que tengo por decir. Siempre están callándome, ¿entonces para qué requieren mi presencia?
— Las invitaciones fueron enviadas — continuó la señora Park, ignorando la discusión familiar y sus palabras venenosas, tan práctica como su hijo — no termino de entender por qué mi hijo quiere casarse con un doncel tan grosero y maleducado, pero eso es cosa suya. Me alivia que las proyecciones de inversión que Jiminie realizó se van cumpliendo, desde la cena de compromiso las ventas se dispararon para nosotros también.
>> La ceremonia es en diecisiete días exactos. Quince de junio. Conseguimos el reverendo y entre Soojin y yo elegimos el lugar para la fiesta después de la ceremonia.
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