Consideraba a Yoongi como el amor de su vida, pero tenía una extraña debilidad por Park Jimin
Quizá por eso empezaron los problemas.
。・::・゚★,。・::・゚☆ - ☆。・::・゚★,。・::・゚☆
✈︎ Historia 100% mía.
✈︎ No copias, No adaptaciones sin mi permiso.
✈︎ JIMSU como...
Las lágrimas se detuvieron hace rato, ahora contemplaba fijo la ventana pequeña que había casi pegada al techo. Pensó en saltar por allí y correr como si no hubiera un mañana. Le hizo gracia su propia imaginación infantil. Ojalá fuera tan fácil lidiar con las cosas que no quería.
Se quedó allí a oscuras, rememorando lo que había sucedido las últimas semanas; su vida estaba cambiando drásticamente y tenía que hacer algo urgente para tomar las riendas de una vez, no iba a seguir tolerando que sus padres se involucraran en todo.
Tenía que haber un modo de cambiar el curso de la historia.
El ritmo tranquilo de los instrumentos de la banda en vivo que había llegado hace un rato ayudaba a mitigar el murmullo constante que viajaba entre los pasillos; los chismes, comentarios malintencionados, risas rebosantes de hipocresía... El mundo que tanto aborrecía, en el que había nacido y del cual quería escapar con locura.
Obvio que su momento de solitud no duró mucho, porque los toques fuertes en la puerta no se hicieron esperar.
El show debía continuar.
Entre más rápido terminara esa noche, mejor.
— Ya van a servir la cena. Tienes que salir de ahí, daremos el anuncio — la voz de Jimin por encima de la música agradable terminó de sacarlo de sus cavilaciones. Con una respiración profunda y resignada se puso de pie, alisando la tela de su traje con las manos y abriendo la puerta sin más dilación.
Se apartó antes de que él alcanzara a tomarlo del brazo.
>> Huir de mí no te servirá de nada, ¿lo sabes?
No respondió nada, ni siquiera lo volteó a ver, pero ahora sí consiguió tomar su brazo, haciendo que se volteara.
— No huyo de nadie, no seas tan convencido — dijo, finalmente mirándolo a los ojos, detestando la media sonrisa que lo recibió.
— Pues parece que sí, me has evitado toda la noche — Jimin nunca sonaba ofendido, ni molesto. Más bien cínico y burlón, así que Yoongi no se esforzó en ser amable con él como se esforzaba con sus padres.
— ¿Y qué esperabas? ¿Que me lanzara a tus brazos y te besara apasionadamente? — preguntó con una sonrisa sarcástica. Jimin se le acercó haciendo que su ligera diferencia de altura fuera un poco más notable.
— Tal vez. No tienes idea de cuánto tiempo he esperado por ti — de nuevo, esas palabras bajas e inquietantes de cierta forma, produjeron escalofríos en su espina dorsal. Yoongi no sabía cómo Jimin podía causarle eso simplemente hablándole.
— Has dicho eso tantas veces que empiezas a sonar como un acosador.
— ¿Estás admitiendo que me tienes miedo, gatito?
— Nah, estoy admitiendo que te escuchas patético — mintió, ensanchando su sonrisa — ¿No te da pena repetirme eso a pesar de que te he dicho treinta veces que no me gustas?
— Mmm — murmuró él, acercándose más, por instinto retrocedió — touché.
Siguió acercándose, haciéndolo retroceder nuevamente, hasta que su espalda tocó la fría pared.
Jimin deslizó sus nudillos por su brazo hasta que se detuvo en su mejilla y luego lo agarró del mentón. Su mandíbula se tensó en automático, su cuerpo casi tembló en respuesta por alguna extraña razón.
>> ¿Sabes qué? No, no me averguenza. Me gusta que sepas quién es tu dueño.
Y Yoongi sintió ese collar invisible apretarse en su cuello, pero no le quería dar el gusto a Jimin.
— Casarnos no significará nada. Es una alianza simple y por plata — dijo, permitiendo que Jimin delineara su labio inferior con el pulgar — la realidad es que lo que en verdad quieres de mí, nunca lo vas a poder comprar.
>> Nunca me tendrás.
Él volvió a sonreírle, sin apartar la mirada de sus labios. Su pulgar ahora acariciaba su mentón suavemente.
— Di lo que quieras, ya te tengo.
>> No necesito tu amor, si crees que puedes hacerme sentir mal con eso, estás muy equivocado, Yoonie.
Sus miradas se encontraron, y se sintió muy intenso. Yoongi casi podía escuchar como sus latidos comenzaban a acelerarse, haciéndolo sentir extraño.
Ya no distinguía si lo que sentía seguía siendo sólo ira.
O comenzaba a nacer algo más.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.