Consideraba a Yoongi como el amor de su vida, pero tenía una extraña debilidad por Park Jimin
Quizá por eso empezaron los problemas.
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✈︎ Historia 100% mía.
✈︎ No copias, No adaptaciones sin mi permiso.
✈︎ JIMSU como...
Llegó a su casa acogedora pero pequeña en el barrio en el que ha vivido toda su vida a eso de las ocho de la noche. Absolutamente desganado luego del desastre ocurrido en casa de Yoongi, ¿Cómo había podido ser tan descuidado y olvidar un detalle tan importante como que su novio era alérgico a las rosas? De todas las flores en el mundo se le ocurrió llevar las únicas que podían resultar en catástrofe total. Bueno, es que le pidió consejo a su amante, que probablemente no sabía mucho de él aparte de que también jugaba en el equipo y por lo poco que Jungkook había visto, se llevaban como perros y gatos.
Le hubiera preguntado más fácil a Tae, pero hace unos días que sentía el ambiente incómodo con él.
Su madre levantó la vista del televisor al oír sus pasos, con una dulce sonrisa que se desvaneció apenas un poco cuando miró su expresión decaída. Un dorama sonando de fondo.
— ¿Koo? ¿qué te pasó bebé? — Jungkook se acercó y se dejó caer en el mullido sofá color crema junto a su madre — ¿Problemas con Yoon?
El menor la miró sorprendido por unos segundos.
— Sí... ¿Cómo lo supiste? — la mujer se encogió de hombros mientras bajaba el volumen del televisor, nuevamente con esa sonrisa gentil que tenía la habilidad para curar todos los males en su corazón.
— Instinto de madre, pero cuéntame, ¿Qué sucedió? — lo engaño. Con un chico hermoso que empieza a gustarme. Desde hace meses.
No, obviamente no iba a decir eso. No quería arruinar la percepción del mejor hijo del mundo a sus padres, que siempre le habían dado todo el amor del mundo a pesar de que no podían darle todo lo material.
— No estamos pasando por un buen momento, es todo... — dijo intentando sonar tranquilo — yo estoy cada vez más ocupado con trabajos de la universidad, él con lo del básquet, no podemos vernos como antes y eso está pesando.
Su mamá le dio esa mirada entrecerrada de: "Sí, claro, ajá".
— Si tú lo dices... Pero deberías invitarlo a cenar pronto, la verdad Yoonie me cae muy bien.
Jungkook no pudo evitar sentir nuevamente esa punzada de culpa, no tenía ninguna razón para hacerle esto a su chico.
— Lo haré mamá, en cuanto tenga un rato libre. Hoy no ceno, tengo mucho que hacer — sin darle tiempo para prolongar la conversación, Jungkook prácticamente huyó escaleras arriba a su habitación al fondo del pasillo, cerrando la puerta con seguro y dejándose caer en su cama con todo y bolso sobre el hombro izquierdo. Se quejó en silencio por el pequeño dolor en la espalda que sintió al hacerlo.
Soy una mierda — pensó, volviendo al mismo tema.
[...]
Yoongi se despertó a la mañana siguiente pensando si debería ponerle de una vez por todas el fin a su relación con Jungkook. Estaba cansado de engañarse al decirse a sí mismo que todo entre ellos estaba bien y que lo que no lo estaba era culpa suya por querer mantener las cosas en secreto.
La verdad es que hace meses que Jungkook venía comportándose distante hasta que la imagen de su novio tierno,l dulce y humilde se desdibujó. Intentaba con todas sus fuerzas aferrarse a esa versión de él, porque de nuevo, lo amaba demasiado y ya se había imaginado mudándose con él apenas se graduaran.
Pero las personas cambian, lo raro sería esperar que no.
Con un suspiro se metió a la ducha y sus pensamientos rápidamente cambiaron de dirección. No quería casarse con el imbécil de Park, lo odiaba muchísimo y nunca disimuló su disgusto en las escasas reuniones sociales a las que sus padres lo obligaban a ir. Estaba segurísimo de que esto no era más que un intento de Jimin para ridiculizarlo y ganarle en el juego retorcido que ellos solitos habían creado desde que su rivalidad inició en el baloncesto.
Odiaba que a Jimin se le notara el entrenamiento en el cuerpo bien tonificado que tenía, mientras a él se le dificultaba hacer lo mismo y llevaba más años jugando que él. Ni siquiera tenía el abdomen tan marcado como le gustaría y el estúpido ese se la pasaba presumiendo su six-pack en cada partido.
De sólo pensarlo le inundaba la ira. Luego recordaba que su padre estaba involucrado en el asunto y le daba tristeza, no podía hacer nada para perjudicar aquello por lo que sabe que ha trabajado toda su vida. Lo peor de meterse con gente rica es saber que tienen demasiada influencia, que con sólo un par de mensajes o tweets malintencionados podían acabar con veinte años de esfuerzo.
No era justo para su papá, a pesar de que a veces tmambién lo resentía.
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