22

309 52 6
                                        



Euforia estaba lleno esa noche; a pesar de eso había mucho silencio porque la mayoría estaban concentrados en su lectura y los que no procuraban mantener un volumen bajo en su conversación.

Las luces cálidas para hacer amena la lectura, las estanterías de caoba empotradas en las paredes, algunos letreros hechos de forma artesanal y macetas con plantas en todos lados lo hacían un lugar acogedor, que cautivaba a la gente en la primera visita. Además, la noche estaba algo fría y nada venía mejor que un chocolate caliente junto a una buena compañía; ya fuese humana o un libro.

Jungkook iba de un lado a otro con rapidez; tomando pedidos, recomendando alguna lectura, llevando bandejas y retirando platos, cuidando mucho que no se le fuera a caer nada. Irónicamente gracias a un error en su trabajo, era que había conocido a Yoongi...

Pensar en él le sacó una sonrisa triste, comenzaba a extrañarlo.

Suspiró mientras se sentaba un momento tras la barra secando el sudor que escurría de su frente con una toalla que siempre cargaba en su bolsillo.

Estaba exhausto y usualmente no trabajaba en los turnos de tarde-noche, pero sabía que su mamá había estado muy ocupada, ya que, el movimiento en el café había aumentado bastante. Ella no había tenido tiempo para encontrar un reemplazo apropiado para la chica que había renunciado hace poco, así que Jungkook se ofreció a ayudar con mucho gusto.

Sintió una mano cálida en su espalda y se giró viendo a la recién mencionada.

— Kookie, cariño, por hoy puedes irte — le dijo ella con una sonrisa cálida, que de alguna manera tranquilizaba el torbellino de emociones en su interior.

Habían pasado algunos días sin que Jimin le contestase los mensajes o llamadas, ni siquiera le devolvía las miradas cómplices en la universidad como solía hacer antes y eso le hace sentir... Extraño. No está seguro de que tan decaído como ha estado por la tensión en su relación con Yoongi, pero igual le hace preguntarse qué hizo mal.

Exhaló otro suspiro, dejando sus hombros caer ligeramente.

— ¿Segura, ma? Puedo ayudarte a cerrar la cocina, no estoy cansado — mintió, porque mantenerse ocupado allí también le ayudaba a distraer su mente de los hombres que tenían su corazón en una batalla.

Ella asintió y le dio unas palmaditas allí donde había estado acariciándolo.

— Sí, estoy segura. Falta poco menos de una hora para que cerremos — dijo, mirando distraídamente su reloj de mano digital — además, deberías seguir estudiando para tus finales, este semestre casi no te he visto en casa.

Sintió una pequeña punzada de culpa en su pecho, sabía que su tiempo había estado dividido entre Yoongi y Jimin, una doble vida que ni siquiera sabía en qué momento comenzó a normalizar, interiorizar e integrar tanto en su rutina.

Se sentía hipócrita. Siendo un hijo perfecto frente a sus padres, un novio arrepentido con Yoongi, un amante apasionado con Jimin... Jungkook no sabía cuál de los tres papeles interpretaba mejor, o cuál era el real y cuáles los impostores.

— Está bien mami, gracias — dijo suave, levantándose y dejándole un beso en la mejilla antes de dirigirse al baño junto a la cocina para cambiarse el uniforme.


[...]


Recién había cruzado la puerta doble de vidrio del café cuando vio a Taehyung sentado en una banca al frente. Sus miradas se encontraron y su amigo se levantó enseguida, sacudiendo sus pantalones, acercándose como si hubiera estado esperándolo.

No lo esperaba, pero él le dio un abrazo como si no se hubieran visto en meses.

Quizá ya se le pasó la rabia — pensó, confundido, correspondiendo la muestra de afecto de todas formas.

— ¡Kook!, ¿estás bien?, ¿por qué no contestabas?, estaba muy preocupado — aquello lo dejó aún más confundido, miró perplejo a Tae, quien se dio cuenta recién de que no le estaba siguiendo el hilo.

— Sí, estoy bien. Mi celular se descargó. No lo tomé antes de venir a trabajar, lo siento — dijo, frunciendo el ceño ligeramente — ¿qué sucede?, ¿por qué estabas tan preocupado? — Taehyung se separó de él completamente, su expresión pasando de aliviada a tensa nuevamente.

— Creo que deberíamos sentarnos, quizá la cafetería de tu mamá no sea la mejor idea. Vamos a mi casa.

Era una fortuna que quedara cerca, él tomó su mano y comenzó a caminar para cruzar la calle.

Jungkook lo siguió a paso algo lento, sintiendo la inquietud crecer en su pecho. Su estómago se retorcía con esa sensación de que estaba a punto de escuchar una mala noticia, por su cabeza pasaron algunas ideas, pero en realidad no tenía idea de por qué Taehyung estaría tan consternado.










¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
J. O. Y | JimSu/ KookgiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora