Una semana.
Una semana fue suficiente para que todos comenzaran a mirar con respeto... o con miedo.
Especialmente durante la segunda, cuando las chicas caminaban como si nada les importara. O al menos, eso aparentaban.
Amelie estaba mal.
Comía solo lo justo para no desmayarse.
Astoria se mostraba arrogante, altiva, intacta... pero por dentro estaba vacía.
No había vuelto a hablar con George desde que él descubrió el secreto de Amelie.
Desde entonces, las dos iban a todas partes juntas.
Juntas se sentían más fuertes. Más seguras.
Como si una pudiera sostener a la otra si llegaba a caer.
Eran las dos de la tarde. Amelie acababa de entregar unos libros en la biblioteca.
Caminaba con paso firme, evitando las miradas, aunque a veces era inevitable.
Y allí estaban.
Hermione Granger. Harry Potter. Ronald Weasley.
El trío dorado.
Los tres la observaban como si pudieran fulminarla solo con los ojos.
—¿Ahora vienes a espiarnos? —escupió Ron, con el odio ardiendo en su voz.
—Ni que fueran tan importantes como para seguirlos —replicó Amelie sin inmutarse, aunque por dentro solo quería largarse de allí.
—No creas que olvidamos lo de Emily —añadió Harry, dando un paso hacia ella—. Solo eras otra más de esos. Igual que los Malfoy. Igual que tu madre.
Amelie apretó los dientes.
—No hables de lo que no sabes —espetó, helada—. Al menos yo no me hago llamar "el elegido" y me glorifico por eso.
La tensión en el pasillo era casi insoportable.
Miradas curiosas se asomaban desde los arcos de piedra.
Los rayos de sol se colaban por las ventanas altas, proyectando sombras como cuchillas.
—Amelie… —murmuró Hermione—. No eres así. ¿Dónde quedó la niña que lloraba con los finales de los libros? ¿La que se reía por cualquier cosa? ¿Dónde está mi amiga?
La mirada de Amelie se endureció.
—Ella está muerta —susurró con rabia contenida. Alzó la voz, mirando a todos alrededor—. La mataron ustedes. Con sus palabras, sus prejuicios y su necesidad de criticarlo todo.
El silencio fue inmediato.
Pesado.
Como un juicio que nadie se atrevía a dictar en voz alta.
Amelie se dio la vuelta. No quería seguir ahí.
Pero al primer paso, una mano se posó en su hombro.
Se giró de golpe.
—¿Qué quieres?
Hermione la miraba con tristeza.
—Solo recuerda —susurró cerca de su oído—: puedo ayudarte. Sé que no eres así. Sé que no quieres serlo. Solo… confía en mí.
—No soy alguien que necesite tu ayuda —le respondió Amelie con frialdad—. Granger… deberías aprender a no meterte en lo que no te importa.
Le dedicó una sonrisa burlona y retomó el camino.
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Pensamientos de Amelie:
"Qué ridícula esa mirada tuya, Granger.
Como si aún pudieras rescatar algo de mí.
Como si ese 'yo' que tú recuerdas no estuviera pudriéndose desde hace tiempo, enterrado bajo todo lo que me han obligado a ser.
Camino.
Un pie delante del otro.
Cabeza en alto.
Sonrisa afilada.
Fingiendo que no duele, que no me importa, que soy intocable.
Pero por dentro... por dentro estoy llena de grietas.
Y cada palabra, cada mirada, cada condena no dicha... me carcome.
Me muerde desde dentro, como si algo me estuviera devorando lentamente.
A veces pienso que soy yo misma.
No he dormido bien en días.
El reflejo en el espejo ya no me reconoce.
Los libros no me consuelan.
La comida no me reconforta.
Ni siquiera Astoria, con toda su frialdad perfectamente ensayada, puede llenar el hueco que me dejaron.
¿Emily?
Sí… me duele.
Me duele tanto como si me hubieran arrancado algo con las manos desnudas.
Pero nadie quiere saber si yo lloré.
Nadie se pregunta si yo me odio más que ellos.
Me juzgan por mi sangre.
Por mis padres.
Por un apellido que pesa como una maldición.
Y por un error que no fue solo mío.
Pero nunca me dejaron explicarlo.
¿Y ahora Granger viene con esa voz compasiva?
¿A tenderme la mano como si yo fuera una víctima?
No soy una víctima.
Soy un incendio disfrazado de persona.
Y si todos quieren llamarme monstruo, tarde o temprano… voy a darles razones para temerme.
Porque no hay nada más peligroso que una chica que ya no espera ser salvada.
Y yo… ya no espero nada."
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Amelie subió las escaleras de la torre de Ravenclaw.
La brisa fría se colaba por los vitrales. Las paredes de piedra estaban heladas al tacto.
La aldaba en forma de águila la detuvo con su habitual voz inquisitiva:
—¿Qué puede llenar una copa sin desbordarla jamás?
—El vacío —respondió sin pensar.
La puerta se abrió.
No había nadie en la sala común. Las lámparas de hechicería lanzaban destellos azulados que bailaban sobre las paredes. El cielo, al otro lado del ventanal, estaba teñido de un gris pálido.
Amelie llegó a su habitación sin saludar.
Se quitó los zapatos, se tumbó sobre la cama sin siquiera desvestirse.
No encendió la luz. No buscó consuelo. No pensó en nadie.
Solo cerró los ojos.
Porque aunque el sueño no llegaría…
En la oscuridad, al menos, podía fingir que todo desaparecía.
Aunque fuera por unas horas.
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Se me había olvidado actualizar pero aquí estoy.
Se que no es perfecto el capitulo pero ya estamos en punto muy importante en la vida de Ammy. Me he desaparecido por un tiempo perdonadme pero mi vida ha sido un caos, nos vemos el domingo con la actualización de los One shots.
Gracias por leer!! 💕 y por favor una estrellita ⭐ no estaría de más.
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Luces y Sombras en Hogwarts: El Camino de Amelie [CANCELADA]
FanfictionLa tensión se palpaba en el aire mientras todos esperaban con nerviosismo la llegada de la Lestrange a Hogwarts. No solo pertenecía a una familia prestigiosa, sino que también era prima de los renombrados hermanos Malfoy, los "príncipes de Slytherin...
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