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El sol apenas comenzaba a filtrarse por las cortinas cuando Takemichi abrió los ojos con pesadez. Había pasado una noche inquieta, con Shinichiro moviéndose en su cuna y Bruce ocasionalmente emitiendo pequeños ladridos en sueños. Aún no estaba acostumbrado a compartir su espacio con el cachorro, pero no se arrepentía de haberlo traído a casa.

Se estiró en la cama con un suspiro, sintiendo la rigidez en su cuerpo después de varios días sin la rutina del trabajo. Miró a un lado y vio a Shinichiro aún dormido, abrazando un peluche con una de sus manitas mientras Bruce estaba acurrucado a su lado. Ambos parecían tan tranquilos que por un momento, Takemichi se quedó en silencio, disfrutando de la escena.

Sin embargo, la tranquilidad no duró mucho. Apenas intentó levantarse, Bruce movió la cola y gimoteó suavemente antes de treparse a su regazo.

— ¿Ya despertaste, pequeñín? —susurró Takemichi, acariciando su suave pelaje.

Bruce solo movió la cola con más emoción y lamió su mano. Takemichi sonrió y lo puso en el suelo antes de levantarse con cuidado.

—✦—

Lo primero que hizo fue ir a la cocina para preparar el desayuno. Mientras el café goteaba en la cafetera, comenzó a preparar algo sencillo para él y Shinichiro. No quería llegar tarde en su primer día de regreso al trabajo después de sus días libres.

Con una habilidad que había desarrollado con el tiempo, equilibró a Shinichiro en un brazo mientras lo alimentaba y al mismo tiempo le daba un poco de comida a Bruce en un pequeño plato.

— No hagas mucho ruido, Bruce —susurró—. No quiero que los vecinos se quejen otra vez.

El cachorro solo ladró suavemente, como si entendiera, mientras Shinichiro reía.

Mientras comían, Takemichi comenzó a pensar qué haría con Bruce. Su primera opción había sido dejarlo en casa, pero después de observar cómo Shinichiro no apartaba la vista de él ni por un segundo, supo que sería imposible separarlos.

"Tendré que llevarlo conmigo."

Suspiró, aceptando su destino. Aunque no estaba seguro de cómo se lo tomarían en su trabajo, no tenía otra opción.

Terminó de alistarse lo más rápido que pudo, vistiéndose con algo cómodo pero presentable. Vistió a Shinichiro con una ropita sencilla y luego tomó a Bruce en brazos, asegurándose de que estuviera bien sujeto.

— Muy bien, vamos —murmuró antes de salir de casa con su hijo y su cachorro.

—✦—

El trayecto hasta su trabajo no fue difícil, aunque sí atrajo algunas miradas curiosas por cargar a un bebé y un perro al mismo tiempo. Cuando llegó al edificio, se dirigió de inmediato al sótano, donde estaba la guardería.

Al entrar, encontró a Chifuyu, su amigo y cuidador de los niños de los trabajadores. Pero en lugar de su habitual expresión relajada, lo encontró inclinado sobre un pequeño niño de cabello oscuro y ojos dorados que lloraba en silencio.

— ¿Kazutora? —murmuró Takemichi, sorprendido.

El pequeño se aferraba a la camisa de su madre, escondiendo su rostro. Chifuyu le acariciaba el cabello con paciencia, pero la tristeza era evidente en su rostro.

Takemichi se acercó con cautela.

— Chifuyu... ¿qué pasó?

El Omega levantó la vista y suspiró, como si dudara en responder.

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