A la mañana siguiente, Takemichi despertó con la sensación de haber dormido mejor de lo que esperaba. La cama era cómoda, y la tranquilidad del departamento contrastaba con las noches agitadas que solía tener en su antigua casa. Se quedó unos momentos mirando a Shinichiro, quien dormía profundamente con una expresión pacífica. Bruce estaba enroscado a un lado de la cuna, respirando con calma.
Un suave aroma a café llegó hasta él, indicándole que Manjiro ya estaba despierto. Se levantó con cuidado para no despertar a Shinichiro y se dirigió a la cocina. Manjiro estaba ahí, vestido con ropa cómoda y despeinando como siempre, sirviéndose una taza de café.
—Buenos días —murmuró Takemichi, con la voz aún adormilada.
Manjiro le dedicó una mirada rápida y le extendió una taza.
—Buenos días. ¿Dormiste bien?
Takemichi asintió mientras tomaba un sorbo del café caliente.
—Sí, mucho mejor de lo que pensaba.
Manjiro sonrió con satisfacción y apoyó un codo en la mesa.
—Me alegra escucharlo. Ahora que vas a estar aquí, pensé que podría darte un recorrido por el departamento.
Takemichi alzó una ceja, curioso.
—¿Un tour?
—Sí. No quiero que te pierdas en tu propia casa temporal —bromeó Manjiro, guiñándole un ojo.
Takemichi bufó con diversión, pero aceptó. Después de desayunar algo ligero y asegurarse de que Shinichiro estuviera cómodo, Manjiro comenzó a mostrarle cada rincón del departamento.
El lugar era mucho más grande de lo que parecía a simple vista. Manjiro lo llevó primero a la sala de estar, donde había un gran sofá negro con cojines suaves, una mesa de centro con algunas revistas y un televisor de pantalla grande montado en la pared. Había detalles que reflejaban su personalidad: algunas fotos en un mueble lateral, una motocicleta en miniatura y una espada decorativa colgada en la pared.
—No te imaginaba con un departamento así —comentó Takemichi mientras observaba todo con curiosidad.
—¿Qué esperabas? ¿Un lugar lleno de botellas de alcohol y armas por todos lados? —preguntó Manjiro con diversión.
Takemichi se encogió de hombros.
—Quizás.
Manjiro rodó los ojos y lo guió hacia la cocina. Era espaciosa, con electrodomésticos modernos y una pequeña barra con dos sillas.
—Aquí es donde suelo cocinar... aunque la mayoría del tiempo pido comida —admitió Manjiro con una sonrisa ladeada.
Takemichi soltó una risa.
—No me sorprende.
Siguieron recorriendo el departamento. Pasaron por la oficina de Manjiro, un lugar con estantes llenos de documentos, libros y una computadora sobre un escritorio de madera oscura. Luego, llegaron a su habitación, que tenía una gran cama y un balcón con vista a la ciudad.
—Este es mi santuario —dijo Manjiro con un tono dramático, abriendo los brazos.
Takemichi negó con la cabeza, sonriendo.
Finalmente, Manjiro lo llevó a una puerta al final del pasillo. Se detuvo un momento antes de abrirla, y Takemichi notó que su expresión había cambiado.
—Quiero que veas esto —dijo en un tono más serio, girando la manija de la puerta.
Takemichi entró y se detuvo en seco.
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El Amor De madre
FanfictionTakemichi, un joven Omega de 22 años y padre soltero, lucha por superar el dolor Atrapado en el mundo de la prostitución, Takemichi se esfuerza por brindar un mejor futuro para su hijo, Shinichiro. A medida que Takemichi enfrenta su pasado y busca p...
