ojalá, maría becerra
Ojalá pudiera devolver el tiempo
Pa' no hacer lo que hice y estar contigo
El estadio estaba a reventar, no había ni un solo asiento vacío. Podía escuchar a la porra de Chivas coreando y alentando a su equipo. Me encantan los Clásicos y mucho más los que son contra Chivas. No puedo negar que el ambiente es pesado y se siente la tensión gracias a la rivalidad entre los equipos, pero a la vez siento la emoción corriendo por mis venas.
Los chicos saltan al campo a calentar y yo voy detrás de ellos grabando y tomando fotos. Realmente no sé cuándo fue el momento en donde desarrollé esa habilidad. Pero ahora puedo grabar y tomar fotos a la vez, o por lo menos intercalar fluidamente.
Los chicos siempre se quejan de que siempre le estoy tomando fotos a Brian y a los demás no. Pero la verdad es que no me doy cuenta de que lo hago, es como si mi mirada se dirigiera inconscientemente a él.
A lo lejos, en la otra mitad del campo, veo a Alan Mozo calentando con el Piojo Alvarado. Dejo de mirarlos cuando Facu se acerca a mi.
— Sof, ¿nos dividimos? Tú los titulares y yo los suplentes.
— Va, está bien.
Me separé de él y continué con mi trabajo. Mi mente divaga nuevamente al 2 de las Chivas. Creo que me metería en un lío si nos topamos hoy. Me siento muy mal al ocultarle cosas a Brian y más ahora porque se que ya es tarde. Debí haberle dicho desde el principio. Mando esos pensamientos al fondo de mi mente y me concentro en tomar fotos y en el partido.
Después de un rato, nos dirigimos al vestidor y cuando iba bajando Alan pasó junto a mi guiñandome un ojo y entrando al vestuario de su equipo.
No supe ni que hacer, lo bueno que llegó Jardine y entré junto con él para grabar el discurso de Henry. Me descolocó un poco su gesto, pero intenté ignorarlo.
***
Me detengo fuera del vestuario con Brian y lo abrazo.
— Te quiero, rayito. Son geniales, un pasito más para la Conca.
— Te quiero, gracias por siempre estar.
El partido había terminado hace unos minutos y terminó con una gran victoria por parte de los azulcremas. Diego hizo un verdadero golazo que hizo que el estadio estallara.
Cuando íbamos a entrar al vestuario alguien me llama y quiero que la tierra me trague.
— ¡Sofi! ¿Cómo estás? — dice Alan acercándose a nosotros.
— Hola… — digo un poco incómoda, Brian me abraza por los hombros y lo ve como si quisiera matarlo. Yo también quiero matarlo, pero yo quiero desaparecer.
— Que bueno que nos vemos, hace mucho que no sabía de ti. — yo solo asiento ante lo que dice y evito a toda costa la mirada de Brian.
— Si, he estado muy ocupada con el trabajo y todo eso.
— Buen juego, hermano. — le dijo a Brian cuando vio que no iba a decir nada más.
Creo que la incomodidad y tensión se sentía en el aire. Quería irme y sé que Brian también. No sé si Alan no se da cuenta de la incomodidad o si solo la ignora.
— Gracias, igual. — dice Brian y le dedica una sonrisa falsa.
— Bueno, los dejo para que festejen. Espero podamos seguir hablando después. Bueno, si me respondieras los mensajes. — dijo antes de irse hacia su vestuario.
Mierda.
Sé que lo había dicho con la intención de causar problemas entre nosotros. Era obvio que se dió cuenta de que mi novio no estaba enterado del tema de sus mensajes. Lo odio.
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RUBIA ; brian rodriguez
Novela JuvenilSofía Messi. La hermana menor del famoso futbolista, Lionel Messi, se ve obligada a dejar a sus amigos, su trabajo y su vida en Barcelona para ir a vivir a la Ciudad de México. Le han ofrecido un trabajo en el Club América y ella al tener la ilusi...
