Todo ha salido terriblemente mal hoy. Y cada que pienso que no podría ser peor, sucede algo. Acababa de perder mi trabajo, dejándome más estrés y ansiedad de la que he tenido estos últimos días por lo pesado que ha sido todo.
Normalmente en días así, suelo ir a casa de Rosé luego de salir del trabajo. El camino es algo corto, pero me gusta ir en mi auto para estar un poco más cómoda. Sin embargo, hoy ni siquiera llegué a mi casa por el auto. Solo corrí y corrí hasta llegar a su casa.
Sentí un gran alivio al ver su casa cada vez más cerca, solo continué corriendo como si mi vida dependiera de ello, tratando de no tropezar debido a las lágrimas que nublaban mi camino. Subí las pocas escaleras y toqué con fuerza la puerta principal. Miré alrededor para asegurarme de que el auto que había estacionado afuera era el suyo.
Escuché la puerta abrirse y cuando me giré de nuevo, ahí estaba Rosie. Rápidamente me lancé a sus brazos, ella me sostuvo con fuerza. Sus brazos rodeaban mi cintura con fuerza y sentí sus labios en mi rostro. Caminó suavemente conmigo en sus brazos y cerró la puerta principal
—Cariño, ¿Qué sucede?
Negué repetidas veces, no me sentía preparada para hablar. Rosé lo entendió, solo continuó abrazándome y caminamos juntas hacia el sofá. Allí me recostó en su pecho y simplemente dejó que el silencio gobernara.
Lloré por un largo rato. Rosé no dijo nada en todo ese tiempo, ella suele ser bastante paciente en este tipo de situaciones; lo cual agradezco bastante. Sus dedos acariciaban mi cabello y espalda, sentía que poco a poco comenzaba a relajarme en sus brazos.
Tardé un poco en contar todo lo sucedido; pero una vez comencé a hablar, dejé que todas aquellas palabras salieran. Ella me escuchaba con atención, su mirada concentrada en mis labios y en mis movimientos. Solo ella tenía ese poder de generarme una gran calma.
—Fue un día terrible... Y perdí mi trabajo
Los sollozos escapaban de vez en cuando, haciendo que mi cuerpo temblara en sus brazos; parecía un bebé que recién salía de una fría ducha. Sin embargo, Rosé no se separó ni una sola vez.
Susurraba en mi oído que todo estaría bien, dejaba besos en mis labios y mis mejillas. Me recordaba que todo pasaría pronto y que estaría a mi lado para ayudarme a superar cada cosa.
—¿Qué te parece si te preparo un baño de burbujas y luego vamos a descansar? —Le dio un leve apretón a mis hombros. —Estás tensa y estresada, déjame ayudarte a sentirte mejor
Se levantó y tomó mi mano. Fui a la habitación a buscar un par de pijamas mientras ella preparaba la bañera para ambas. Por suerte a ella le gusta conservar algunas de mis prendas para esas ocasiones en las que vengo a su casa sin avisar.
Decidí que me quedaría a pasar la noche en su casa, Rosé estuvo de acuerdo y más que feliz cuando le dije. Estar aquí junto a ella me hacia sentir en calma. Sin mencionar los masajes que me hacia mientras estábamos en la bañera.
—¿Rosie? —Hablé luego de un rato, girándome hacia ella. —Gracias
—Cuando quieras, cariño —Besó mi mejilla con una sonrisa y me abrazó. —Quédate el rato que desees, yo iré a prepararte algo para comer y vendré pronto para avisarte
Todas las emociones fuertes que habían en mi, desaparecieron. Lo único que podía pensar era lo bien que se sentía el agua acariciando mi cuerpo, las burbujas reventando suavemente contra mi piel, el olor del jabón en mi cuerpo, la espuma en mi cabello... Me sentía en una paz inmensa.
No estaba segura de qué había hecho para merecer a alguien como Rosie; alguien tan amable, cariñosa, respetuosa, atenta. Pero agradezco a todos los astros haberla encontrado. Todo junto a ella funcionaba a la perfección, y sabía que si la tenía a mi lado, todo estaría bien.
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Imagina Con Rosé
FanfictionAquí encontrarán los capitulos de mi libro "BlackPink y tú" en los que la protagonista es Rosé. ¡Disfruten! ❤️
