Sesión VIP (1/2)

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Estaba sentada en el sofá de Rosé. No podía creerlo. Había sido una de los pocos que ganaron la oportunidad de acompañarla en una de sus sesiones VIP y ahora todo se sentía irreal. Abrí mi corazón para dejar entrar a Rosé hace mucho y pensar que ella ahora haría lo mismo conmigo, así sea un par de minutos, me hacía sentir en las nubes.

Ella entraría en cualquier momento y la adrenalina poco a poco se apoderaba de mi. A mi alrededor algunos estaban casi enloqueciendo, otros llorando, otros incapaces de comprender lo que estaba sucediendo; todos nos sentíamos en un sueño. Incluso habían un par de chicas que trataban de conversar conmigo pero yo no lograba juntar las palabras para responderles. Estaba asustada, temía que en cualquier momento despertaría y todo esto sería solo una ilusión de mi mente.

Pero justo en ese momento, pude ver esa cabellera rubia y escuchar esa familiar voz; esa que hablaba con gentileza y que solo decía cosas hermosas, nunca insultando ni humillando. Era Roseanne Park. Estaba en el mismo lugar que yo, a solo unos metros de mi. Miraba alrededor, riendo suavemente ante las reacciones de los otros que también estaban allí.

Hasta que nuestras miradas se encontraron. Sus ojos permanecieron sobre los míos, no sé por cuánto tiempo; hasta que ella sacudió su cabeza regresando a la realidad y aclarando su garganta. Limpió sus manos en su abrigo, de repente había comenzado a sudar.

Explicó todo lo que haríamos; desde como escucharíamos su nuevo álbum completo, como nos había preparado regalos a cada uno, hasta la pequeña sesión de fotos que tendríamos con ella. Miró alrededor asegurándose de que ya todos estuviéramos adentro y tomó su celular para poner la primera canción. Cuando la música comenzó, ella tomó los regalos y comenzó a entregarlos uno por uno.

Caminó hacia mi y vi como respiró con dificultad, extendiendo su mano para entregarme aquel regalito. Sus manos estaban temblando, casi como si fuera ella quien estaba nerviosa. Me sonrió y pude ver el brillo y el color de sus ojos de cerca. Era un café hermoso, uno que nunca había visto antes; un café que me hipnotizaba, que me desvelaba, que solo me hacía desear sumergirme en él.

Me guiñó un ojo y acarició mi mano con sutileza, antes de dirigirse hacia el siguiente que se encontraba detrás de mi. ¿Qué rayos acaba de suceder? Me quedé observando sus movimientos; ahora no temblaba ni se veía nerviosa, se veía más cómoda.

Me sentí mal al pensarlo. ¿Acaso la puse nerviosa o incómoda? ¿Por qué me invitaría a estar aquí sabiendo que no se siente cómoda en mi presencia? No encontré respuesta a las preguntas que atormentaban mi mente, así que solo me quedé en silencio; observando como ella conversaba a gusto y reía con los demás. Yo simplemente no podía, no me atrevía a tan siquiera opinar de lo que hablaban.

Cuando ya habíamos terminado de escuchar el álbum, había llegado el momento de las fotografías. Jugué con mis dedos, mi cabeza de nuevo comenzaba a dar vueltas. Decidí hacerme al final de la fila, temiendo mirarla cara a cara de nuevo. Todos frente a mi estaban emocionados, hablaban en voz baja a medida que la fila iba avanzando. Uno a uno entraban a aquella habitación, siendo una cortina lo único que les separaba de los demás que esperábamos. Fue un gesto adorable de parte de ella, pero ahora me sentía como si no perteneciera aquí.

Pronto llegó el momento en el que solo había una persona frente a mi en la fila. Ella y yo conversamos un poco para conocernos y pasar el rato. Rosé abrió la cortina y le dijo a la chica que entrara con ella; pero antes de cerrar la cortina, de nuevo chocamos miradas y me sonrió antes de entrar. Me quedé allí mirando alrededor, tratando de memorizar cada detalle del lugar; esta es una de esas experiencias únicas que solo se vive una vez en la vida.

Luego de unos largos minutos, la cortina se abrió. La chica salió de allí, dejándome a solas con Rosé en aquel pasillo. Podía escuchar suaves voces a lo lejos en la sala; supe que los demás seguían aquí. Ella extendió su mano para que yo entrara a la habitación, así que me acerqué y entré, observando el lugar. Escuché como cerró aquella cortina, pronto sentí su mano en mi espalda y di un pequeño salto ante el repentino tacto.

Imagina Con RoséHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora