Cap 18

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Victoria Gaspar
São Paulo
10:20

Seis y media de la mañana, me despertó mi celular sonando en pleno domingo.

¿Adivina quién era? el susodicho.

Me invitaba a pasar el día en una finca. Al principio no acepté, pero él insistió mucho... y María Luiza también.

Decidí ir, no por él ni por ella, sino porque quería salir.

Es domingo, ¿verdad? Nadie merece quedarse encerrado en casa.

Apenas llegamos a la finca, un moreno se acercó con una gran sonrisa en la cara.

–Por fin, dime tú rubia, ¿cómo está la baby Ríos? – dijo Endrick.

–Con hambre. – respondí, haciendo que él y Richard se echaran a reír.

No lo había notado, pero detrás de Endrick estaban dos hombres muy guapos, con nombre y apellido.
Joaco Piquerez y Raphael Veiga, conocido como el príncipe.
Les sonreí y ellos me devolvieron la sonrisa.

Endrick no dejaba de acariciar y juguetear con mi barriga. Bien dicen que él es más niño que los propios niños.

Entramos y desde lejos ya se sentía el olor del asado. Mi barriga rugió en el acto.

Había una mujer con una niña que calculo tendría unos 4 o 5 años.

–Hola querida, soy Cintia, la madre de Endrick. Siéntete como en casa.
Le sonreí.

–Mucho gusto, doña Cintia. Me llamo Victoria.

–¿Doña? Nada de eso, mujer. Llámame solo Cintia.

Asentí con la cabeza riendo, miro al niño que parecía estar hipnotizado.

—Hola, mi nombre es Noah.

—Hola Noah, ¿todo bien?

Él asiente con la cabeza.

—Eres muy linda.

Le sonrío.

—Gracias, tú también eres muy lindo.

Él se acerca a su hermano, avergonzado.

—Salió como el hermano, ¿verdad? —dice Endrick, pasándose la mano por el cabello y guiñando el ojo.

Pongo los ojos en blanco riendo.

—Ven, vamos a comer —dijo Cíntia.

Ni hace falta decir que arrasé, ¿verdad?

Richard estaba a mi lado, Endrick todo el tiempo jugando con mi barriga, y los otros dos hombres conversaban.

Notaba una mirada sobre mí, miré disimuladamente y vi al uruguayo guapo mirándome.

Ni siquiera disimulaba.

Noah se acerca a mí y toca mi barriga.

—¿Es un niño o una niña?

—Es una niña, Nono. —Él se ríe con el apodo que le puse.

—¿Cómo se llama?

—Es Helena. —dice Richard, despeinando el cabello de Noah.

—¿Es tu hija, tío Richard? —Richard asiente con la cabeza.

—Entonces, ¿ustedes dos son novios?

Me atraganto con la carne, lo que hizo que todos me miraran asustados.

—¿Está todo bien, tía? —pregunta Noah.

—Sí, amor, todo bien. —bebo un poco de jugo.

Gracias a Dios Noah olvidó lo que había preguntado y se fue a jugar, pero antes dejó un beso en mi barriga.

Estoy sonriendo sin razón, la gente está tratando a mi hija con mucho cariño, a diferencia de su propio padre.

El resto del día fue divertido, los chicos bebieron y se pusieron a decir tonterías mientras la tía Cíntia y yo solo reíamos.

Joaco no dejaba de mirarme, lo cual me estaba incomodando un poco.

Llegamos a casa y ya eran las once y cuarenta de la noche.

Richard me dejó en casa, se despidió y se fue.

Estaba agotada, así que simplemente me di una ducha, me cepillé los dientes y caí rendida en la cama.

Hum, Joaco 👀

Meu acaso|Richard RiosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora