Victoria Gaspar
Ya estaba en la habitación con Helena. Yo estaba acostada en esa cama incómoda de hospital mientras ella dormía en la cunita.
La habitación estaba decorada en rosa y blanco, con algunos ositos, muchas flores alrededor, recuerdos y dulces para quienes vinieran a visitarnos, y una imagen enorme de Nuestra Señora de las Gracias en yeso.
No tengo una religión específica, pero mi abuela era muy católica y siempre me llevaba a la iglesia, así que decidí poner la imagen de mi madrecita aquí para que bendiga a mi princesa.
Quien estaba conmigo era Richard. No se ha movido de aquí ni un minuto, solo para bañarse y comer.
Los chicos y chicas están locos por venir, pero algunos tienen entrenamientos y otros trabajo.
Escuché un llanto suave y Richard se levantó enseguida, la tomó en brazos y me la entregó.
Saqué el pecho con cuidado y lo acerqué a su boquita.
Hice una mueca apenas empezó a mamar. Nadie me avisó que amamantar dolía tanto.
—¿Te duele? —preguntó Richard.
—Ajá.
Puse mi dedo en su manita, que lo agarró con fuerza. Sonreí y le di un besito en la cabecita, tan perfumada.
Ni parece la misma bebé que hace unas horas estaba toda sucia y con cara de rodilla.
Todavía no puedo creer que puse a una persona en el mundo, que esta niña salió de dentro de mí. Qué locura.
La miré mientras seguía agarrando mi dedo. Te digo, la niña es igualita al papá.
Lo único que sacó de mí fueron los ojos y la nariz. Todo lo demás es de Richard.
Una carga con ella nueve meses, sufre el dolor de parir, y al final viene con la cara del sinvergüenza del padre.
Bien lo dijo doña Marina: de tanta rabia que le tuve, iba a salir con su cara.
Terminé de darle de mamar y Richard la tomó para ayudarla a eructar.
Helena nació el 4 de diciembre, a las 22:44, con 3.4 kilos. Grande y bien gordita.
Tiene bastante cabello, oscuro, como el de su papá.
Richard tiene su piecito marcado en el brazo, lo hicieron apenas nació. Dice que se lo va a tatuar.
Ella eructó y él la volvió a poner en mi regazo.
La vi abrir los ojitos despacio y mirar a Richard. Apenas escuchó su voz, sonrió y se le marcaron las mismas hoyuelitas que él tiene. Hasta eso heredó.
—Hola, hija. Qué linda eres. Eres hermosa y la cara de papá —dijo con voz tierna, y la traviesa no paraba de reír mientras lo miraba.
Los ojos de Richard brillaban al verla sonreírle así.
Se quedó un buen rato admirándola, sonriendo con ella. Y a mí, ni caso.
Gracias a Dios, hasta ahora ha sido una bebé tranquila. No ha llorado mucho. En la madrugada solo se despertó una vez.
Él se sentó al borde de la cama y pasó sus brazos por mi espalda.
Apoyé mi cabeza en su hombro y me quedé mirando a nuestra pequeña. Sentí un beso húmedo en la cabeza y sonreí suavemente.
Helena sonrió aún más cuando su papá me besó. Hasta la sonrisa es igual a la de él.
Nos quedamos ahí, los tres, hasta que Helena se quedó dormida. Y yo también.
Momento ternura para ustedes 🤍
¿Será que hasta la pequeña Helenita está a favor de que sus papás estén juntos?
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Meu acaso|Richard Rios
FanfictionDonde Victoria Gaspar pasa una noche con el jugador de palmeiras Richard Rios, pero no imagino que esto causaría problemas.
