Cap 19

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Victoria Gaspar

Finalmente siete meses.

Hoy era el día de ver cómo estaba la bebé, y como en cada ecografía, estaba nerviosa.

Ver ese corazoncito latiendo es la mejor cosa del mundo.

Lamentablemente, hoy Yuri y Malu no pudieron ir, porque estaban en el trabajo.

Richard iba conmigo, por primera vez.

Llegó a mi casa con una sonrisa enorme, muy feliz.

Y como extra, trajo a Endrick.

—Qué pasa, rubia amargada.

—Rubia amargada tu culo, Endrick.

Él se ríe.

—Vamos ya, estamos retrasados.

—Pero oye, ¿cómo está mi comadre? —preguntó Endrick abrazándome por el hombro.

—Bien, gracias, ¿y tú Drick?

—Loco por ver a mi ahijada.

Lo dijo dando saltitos, lo que me hizo poner los ojos en blanco riendo. Richard estaba callado.

No presté atención a su silencio y partimos hacia la clínica.

[Corte temporal]

Llegamos y entramos directamente a la sala.

La doctora me pidió que bajara la
falda que llevaba puesta y así lo hice.

Comenzó a pasar el gel por mi barriga y pronto inició.

Los soniditos del corazón de mi princesa me hicieron sonreír ampliamente, Richard no fue distinto.

Estaba tan feliz que ni me di cuenta de que él sostenía mi mano.

Nuestras manos estaban entrelazadas.

Ni me molesté en apartarla, era mi momento de paz, no quería confusiones, no allí viendo a nuestra hija.

Endrick saltaba como un niño, como si le hubieran dado un dulce.

—Está todo bien con la princesa, está enorme y muy saludable, sigue con la dieta que te pasé. —sonreí cínica, imagina si supiera que no sigo ninguna dieta, yo sigo lo que mi hija pide.

Me despedí de la doctora y salimos de la clínica.

Entramos al coche y Endrick parecía un hermano menor.

—¡Qué cosa loca! ¿Viste el corazón de ella, Richard? ¡Carajo, qué increíble! Yo también vi el de Noah.

—Lo vi, es realmente genial, causa una sensación muy loca.

—Voy a tener un hijo también, solo para escuchar el corazón.

Yo no podía parar de reír, Endrick era un payaso.

Rios lo dejó en un lugar que supongo es el centro de entrenamiento.

Le miro confundida.

—¿No vas a entrenar? —él negó con la cabeza.

Voy a dedicarle el día a mi hija, quiero acompañarla un poco más de cerca, vamos a terminar de arreglar su cuarto, tú y yo.

Me sentí confundida, pero no dije nada. Dejé que quisiera hacer el papel de padre, al fin y al cabo, él es el padre, y eso es lo mínimo.

Meu acaso|Richard RiosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora