Victoria Gaspar.
Me estaba admirando en el espejo, ¡joder, estaba demasiado guapa!
Llevaba un vestido MIDI azul oscuro, que realzaba muchísimo mis curvas y mi barriga, unos tacones blancos y el cabello suelto, liso y completamente recto.
Ah, pero si solo es una cena.
¿Y qué?
Me gusta salir siempre arreglada, sin importar el lugar.
Mi celular sonó, era un mensaje de Endrick avisando que ya estaba abajo.
Agarré mi bolso, del mismo color que los tacones, apagué las luces y aseguré toda mi casa.
Salí del apartamento y me topé directamente con mis dos mejores: Endrick y Veiguinha.
—Buenas noches, mis guapos —dije al subir al coche.
—¿Qué pasó? Tan cariñosa.
—No, no hace falta.
—Estás hermosa, Vivi —dijo Raphael.
—Gracias, Raphinha, tú también.
—¿Y yo? —preguntó Endrick.
—¿Tú me elogiaste? —él negó.
—Entonces listo.
—Estás hermosa, gata maravillosa, una diosa de Egipto, mira nomás.
—Estás pasable.
—Retiro los elogios.
Le hice un gesto y él se rió.
Durante todo el trayecto, Endrick no paró de bromear conmigo y de acariciar a Helena, o sea, mi barriga.
Llegamos a un apartamento bastante elegante.
Entramos y Raphael habló con la recepcionista, que llamó a Joaquín para permitir nuestra entrada. En cuanto lo hizo, entramos al ascensor.
Llegamos al apartamento, que era un ático, y desde lejos ya se escuchaban voces de gente conversando.
Raphael tocó el timbre y Joaquín vino enseguida a abrir.
Su mirada fue directa hacia mí, sonrió y yo le devolví la sonrisa.
Endrick fingió toser y Joaquín rápidamente nos hizo entrar.
—Estoy pendiente de ustedes dos —me susurra Endrick al oído. Me encogí de hombros riendo, y justo cuando iba a pasar, Joaquín me agarró del brazo.
—Hola.
—Hola, Joaquín.
—Estás preciosa.
—Gracias, tú tampoco estás nada mal —dije, haciéndolo reír. Caminábamos hacia donde estaba todo el mundo.
—¿Cómo está tu hija?
—Bien, solo un poco agitada.
Él ríe.
—Creo que en eso se parece a su madre, ¿no?
—No, o sea... tal vez sí.
Los dos reímos; había mucha gente repartida por la casa, algunos jugadores en la cocina, otros en el balcón, mujeres reunidas en la sala.
Él iba a decir algo, pero un jugador lo llamó.
—Ya vuelvo.
Asentí y fui a buscar a Endrick.
Por lo que pude ver, Richard no estaba allí.
Endrick estaba con Murilo, y en cuanto me vio, me jaló.
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Meu acaso|Richard Rios
FanfictionDonde Victoria Gaspar pasa una noche con el jugador de palmeiras Richard Rios, pero no imagino que esto causaría problemas.
