Victoria Gaspar
—¿Y vos qué carajos estás haciendo tan cerquita de mi mujer? —Richard me jaló de los brazos de Joaquín.
—¿Tu mujer? Mirá que hasta donde yo sé, ella está soltera, ¿no? —respondió Joaquín, mirándome con ese tono tranquilo pero firme.
—Hasta donde yo sé, sí.
—Maldito uruguayo, sabías que yo estaba con Victoria —soltó Richard, y se fue encima de Joaquín, pero Endrick se interpuso justo a tiempo.
A esta altura ya había un montón de gente mirando la escena.
—Pará, Richard, qué vergüenza —lo agarré.
—Vámonos, Victoria —dijo él, sin mirarme.
Miré a Endrick, que asintió con la cabeza.
—Lo siento, Joaco —dije con el poco español que sabía. Él asintió y me sonrió.
Entré al auto con Richard. Estaba furiosa, al punto de que si decía una palabra de más, me bajaba para no volarle encima.
No dijo nada, pero estaba nervioso. Golpeaba el volante todo el tiempo. Me pasé la mano por la cara y él frenó frente a un edificio, probablemente el suyo.
Bajó, abrió la puerta para mí, bajé y entré sin esperarlo.
Entramos al ascensor y sentí que me miraba. Yo tenía cara de pocos amigos y estaba con el celular, evitando cruzar miradas.
—¿En serio te estás metiendo con mi amigo?
Dejé de mirar el celular y lo enfrenté.
—No te debo explicaciones de mi vida.
No te debo explicaciones de mi vida.
—Sos mi mujer, Victoria. ¿Cómo podés hacerme esta mierda?
—No soy mujer de nadie. Estoy soltera y me acuesto con quien YO quiera.
Se acercó y me acorraló contra la pared del ascensor. Mi espalda tocó el metal frío y me estremecí.
—¿Él es mejor que yo? —preguntó serio, con la voz ronca. Su mirada tenía rabia, mucha rabia.
—En el beso sí. Y seguro en otras cosas también —mentí. Joaquín besa bien, pero no como Richard.
El ascensor se abrió. Lo empujé y salí. Él salió detrás. Yo solo quería buscar a mi hija e irme.
Apenas entré, me abrazó por detrás. Me estremecí.
—¿Estás loco? Sueltame, Richard.
—Hablemos, por favor.
—No tenemos nada que hablar. ¿Dónde está Helena?
—Victoria, quiero tenerte de vuelta. Quiero a nuestra familia de vuelta. A los tres. Dame esa oportunidad por nosotros.
—No hay "nosotros". Nunca lo hubo.
—No me hagas esto. Voy a hacerlo diferente. Voy a hacer lo que me pidas. Solo dame una oportunidad para arreglar toda la mierda que te hice. Estoy enamorado de vos, Vic. Te amo, Rúbia. Te quiero como mi mujer, mi esposa, mi novia, todo.
Se acercó. Yo quería alejarme, pero mi cuerpo reaccionó distinto. Se quedó ahí, esperando su toque.
¿Es la rabia, querida?
Apartó una mecha de mi pelo detrás de la oreja y acarició mi cara.
—Por favor, dame esa oportunidad Victoria.
Sentí algo húmedo caer en mi brazo y un resoplido. ¿Estaba llorando?
—Voy a buscar a Helena y me voy.
Estaba saliendo cuando me agarró del brazo.
—Con permiso, Richard.
—Quedate a dormir.
Tenía los ojos rojos. Se pasaba la mano por la cara todo el tiempo, limpiando las lágrimas.
Su mirada era una mezcla de rabia y tristeza.
Suspiré y miré al suelo. No sé por qué, pero me dio lástima.
Asentí con la cabeza y pregunté dónde estaba Helena.
—En mi cuarto. Dormí allá con ella, yo me quedo en el cuarto de huéspedes.
—No, yo duermo en el cuarto de huéspedes.
—No insistas. Dormí allá con nuestra hija.
Solo asentí y fui al cuarto. Me saqué los tacones y vi a mi princesa dormida, parecía un angelito.
Me acosté al lado de ella y le di un besito en la cabeza.
Estaba por quedarme dormida cuando sentí que la cama se hundía y un brazo rodeaba mi cintura. Luego, un beso en la mejilla. Sonreí y me dormí ahí mismo.
2/2
La pareja que tanto amamos ya casi está de vuelta, ¿eh?
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Meu acaso|Richard Rios
FanfictionDonde Victoria Gaspar pasa una noche con el jugador de palmeiras Richard Rios, pero no imagino que esto causaría problemas.
