Nuestro último día en Colombia, y yo ya lo que quería era estar dentro del avión rumbo a casa.
Estaba acostada con Helena viendo algo, no había nada que hacer aquí y tampoco conocía nada como para salir o algo así.
Ya eran las 20:35 de la noche y ni señales de Richard. Se había vuelto costumbre: él sale, pasa el día fuera , y cuando llega , yo ya estoy dormida.
Intento no pensar tonterías porque los celos en exceso pueden desgastar nuestra relación. Sé que en una relación la base es la confianza, pero viniendo de alguien que ya ha fallado tantas veces, no me sorprendería.
Estos días salió sin avisarme a dónde iba, y cuando entré a TikTok vi una foto de él con el hijo de su ex, y ella estaba al lado.
Terminamos discutiendo y desde ese día estamos distantes.
Ya estaba quedándome dormida cuando escuché la puerta abrir. Seguí con los ojos cerrados, escuché la puerta del baño abrir y enseguida el sonido de la ducha.
Tomé una siesta y cuando desperté de nuevo él se estaba arreglando. Me senté en la cama, lo miré y fui a la cocina a tomar un vaso de agua.
—Voy a llevar a Helena con mi madre, quiere pasar la última noche con ella.
Me encogí de hombros, pero tampoco dije una palabra.
Salió junto con Helena y yo me senté en el sofá a ver mi serie.
Ya eran casi medianoche cuando recibí un mensaje de Richard.
Montoya 🤍 —Arréglate, vamos a salir a cenar.
Puse los ojos en blanco y fui a bañarme. Hice lo que tenía que hacer, maquillaje, me arreglé y no pasó mucho tiempo hasta que él llegó.
Ya llegó con sus bromitas queriendo besarme. No le di mucha cuerda y fuimos rumbo a un restaurante.
Llegamos y el restaurante era hermoso, frente al mar, con una vibra única.
Nos sentamos y elegimos qué íbamos a comer. Mientras esperábamos, había silencio y yo solo observaba el paisaje.
Sentí una mano sobre la mía y ni me molesté en mirar. Escuché su suspiro.
—Vamos a dejar de pelear, por favor.
Me encogí de hombros sin mirarlo.
—Es solo que no des motivos, ¿no?
—Victoria...
Lo miré seria y no dije nada. Nuestra comida llegó y comimos en silencio, solo se escuchaban los sonidos de los cubiertos.
El camarero llegó con un ramo de flores hermoso. No entendí nada, miré a Richard que me tomó de las manos y me llevó hasta la playa.
Me encanta sentir el olor del mar. Cerré los ojos y me dejé llevar por la paz que me da la playa.
Sentí una mano en mi cintura, abrí los ojos y Richard estaba frente a mí acariciando mi rostro.
Se arrodilló en la arena y fruncí el ceño.
Sacó del bolsillo una cajita con un anillo, la abrió, respiró hondo y me miró.
—Victoria, quiero empezar pidiéndote perdón. Desde que nos encontramos por primera vez fui un idiota contigo, solo cometí errores. Pero quiero cambiar, por ti, por nosotros, por nuestra familia.
Las lágrimas ya corrían por mi rostro, sin que pudiera detenerlas.
—Victoria Gaspar, tú eres mi fuerza, mi calma, mi caos bonito. Eres la mujer que me hizo querer ser mejor. Tú le diste un sentido a mi vida que ni imaginaba que necesitaba. Te amo desde la primera vez que te vi, solo que lo negaba para mí mismo. Pero ahora quiero decirle al mundo sobre nosotros, decirle a todos que tú eres mi mujer, la madre de mi hija y el amor de mi vida. Victoria, ¿aceptas ser mi novia?
Yo ya lloraba como una niña. Me tapé la boca, temblando, y apenas pude decir:
—Acepto, obvio que acepto.
Nos abrazamos fuerte, como si el mundo se detuviera. Y cuando nos besamos, fue como si todo lo que dolió antes se hubiera curado en ese instante.
—Perdón por estos días. Fue una tortura no hablar contigo, pero era parte del plan para pedirte esto. Aunque confieso que amo verte enojada... te ves más linda de lo que ya eres.
—Todo un payaso tú. Si seguías así, ni noviazgo iba a haber.
—Ni lo digas en broma.
Me reí y lo besé de nuevo. Ahora éramos novios oficialmente.
@richardrios.m vía story
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