Victoria Gaspar
Mis dos bebés estaban aquí mimando a Helena mientras ella dormía.
Marina también vino con Catalina, que no para de darle besitos en la cabecita.
Richard se fue a jugar. Hoy era la final del Brasileirão.
No es que sea muy fan del Palmeiras, pero estoy apoyando a mis chicos para que ganen.
De hecho, la ropita de Helena hoy es toda verde.
El partido ya estaba en marcha y Yuri lo estaba viendo, mientras yo conversaba con las chicas.
Está empatado, 1 a 1.
—¿Cómo fue el parto? —pregunta Marina.
—Doloroso. No quiero volver a parir en mi vida. Nunca más abro las piernas para que alguien se venga dentro.
—Ay, niña, dices eso ahora, pero en nada estás pariendo al segundo.
—Dios me libre, que quede reprendido.
Nos reímos y mi tía acarició mi cabello.
Escucho el clásico "¡gol!", miro la tele y veo a Richard haciendo una H con los brazos, ayudado por Endrick, y luego una V con los dedos.
Sonrío con la escena, y parece que la traviesa lo adivinó, porque se despertó y empezó a reír. Pero cuando se dio cuenta de que su papá no estaba, comenzó a llorar.
Intenté darle el pecho, la mecí, y nada.
Yuri vino y la tomó en brazos. Al escuchar su voz, al rato se calmó.
—¿Viste cómo se tranquiliza en los brazos de su tío? —dice todo orgulloso.
—Ella ya reconoce tu voz, desde el inicio del embarazo.
Él se ríe mientras la sigue meciendo.
Estoy tan agradecida con Dios por estos amigos increíbles, locos pero que amo con todo mi corazón.
El partido terminó y anunciaron que el Palmeiras fue campeón.
Desde lejos vi a Richard con una lupa, una gorra, la medalla y el uniforme del partido que le quedaba perfecto. El short subido dejaba ver sus piernas tatuadas.
Imaginé mil escenas con ese hombre, olvidando completamente que es un idiota. Pero un idiota delicioso, para qué negarlo.
Suspiré profundo, dejando de lado el fuego interno, y me concentré en mi hija.
...
Es la una de la mañana. Estoy sola con Helena. No quise que nadie se quedara para que no perdieran el horario del trabajo.
Escucho la puerta abrirse y veo a Richard con la sonrisa más grande del mundo.
—¿Está dormida?
Asentí con la cabeza.
Tal como estaba en la televisión, así estaba frente a mí. Un bombón.
—¿No fuiste a la celebración? —él niega.
—Preferí venir aquí y celebrar con ustedes. ¿Viste el gol que les dediqué a las dos?
—Lo vi. ¿No era solo para Helena?
—Quise dedicártelo a ti también. Si no fuera por ti, no habría tenido el enfoque para hacer ese gol hoy.
—¿Por mí?
—Sí. Tú me diste el mayor regalo. Eso me hizo entregarme al cien por ciento para hacer ese gol para ella... y para ti.
—Hasta hice TikTok con Kevin, ¿quieres ver?
—Obvio, muéstrame.
Me mostró el video y, gente, qué video tan lindo. Hablo de los bailarines, claro.
—No sabía que también eras bailarín en tus ratos libres.
—Ay, ya, estaba feliz y quise hacer un TikTok, estar en la onda.
—Como bailarín eres un gran jugador —él se ríe.
—¿Ya comiste?
—Me obligaron, Comida fea. Preferiría mi hamburguesa y mi pizza.
—¿Quieres? Te la traigo.
—¿Vas a traerme comida?
—Todo por ti,Vic —me guiña el ojo—. ¿Pizza o hamburguesa?
—Pizza, de mozzarella.
—¿Pero tu favorita no es de calabresa?
—Sí, pero hoy quiero mozzarella. Anda, Richard, que mi barriga ya está rugiendo —lo empujo suavemente desde la cama.
—Ya vuelvo —me da un beso en la cabeza y se va.
Me parece raro ver a Richard tan cariñoso, pero no voy a juzgar. Puede que realmente se haya arrepentido.
Y está bien así. Voy a confesarlo: me está encantando.
A pesar del hambre, el cansancio me ganó, así que me eché un sueñito mientras llegaba la pizza.
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Meu acaso|Richard Rios
FanfictionDonde Victoria Gaspar pasa una noche con el jugador de palmeiras Richard Rios, pero no imagino que esto causaría problemas.
