cap 33

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Victoria Gaspar
Tres de la madrugada

Me desperté con el celular de Richard sonando. Lo llamé, pero ni se movió.

Decidí mirar quién estaba llamando, por si era algo serio, no sé.

Solo miré la barra de notificaciones, y ahí estaba el nombre: "Clara".

¿No vas a venir hoy?

Richy, te extraño amor

Me dejaste esperando, otra vez

No me busques esta semana!!!

Qué hijo de puta.

Respiré hondo. Él es soltero, Victoria, puede estar con quien quiera.

Fui a la cocina, tomé un vaso de agua y volví a la cama. No pude dormir. A las seis seguía despierta.

Ocho de la mañana

Estaba dándole de comer a Helena cuando Richard apareció arreglado para ir al entrenamiento. Miró el celular, seguramente vio la cantidad de mensajes de esa tal Clara, y se rascó la cabeza.

—Buenos días, mis chicas—dijo, dando un beso en mi cabeza y otro en la de Helena.

—Buenos días —respondí sin ganas de hablar.

—Me voy, vuelvo más tarde para dormir aquí, ¿vale?

—No hace falta. Clara te está esperando, podés ir con ella.

Lo vi tragar seco y ponerse nervioso.

—¿Qué Clara, Vic? No conozco a ninguna Clara.

—Claro, No vengas más a dormir acá.

—Esperá, Vic, dejame explicarte.

—¿Explicar qué? ¿Que estás con otra? No hay nada que explicar. Vos sabés lo que hacés con tu vida y yo no tengo que exigirte nada. Ahora andá a donde ibas, ya estás tarde.

—Escuchame, por favor.

—Adiós, Rios.

Salí y lo dejé en la sala. Iba camino a la boutique a ver a mis babys.

Llegué y como siempre, Yuri y Malu empezaron con sus mimos.

—¿Y Richard?

—¿Qué tiene?

—Ustedes dos, amiga. ¿Cómo están?

—No hay "nosotros", Luiza.

—Ay, pará. Si ya vive ahí prácticamente.

—Ya no más.

—¿Por qué?

—Está con otra.

—¿Qué? —dijo Yuri.

—Vi mensajes de una chica para él esta madrugada.

—¿Y no puede ser que ella los mandó para provocar?

—No. ¿Cómo iba a provocar si ni sabe que hay algo entre nosotros?

—Nunca me gustó ese tipo. Un pendejo idiota. Te trató mal, no quiso a la nena, pidió prueba de ADN. No entiendo por qué le diste otra oportunidad —dijo Yuri.

—Yo tampoco sé, Uri. Fue cosa del momento.

—Vos sabés lo que hacés, Victoria. Pero si fuera yo, no le miraría la cara nunca más después de lo que hizo.

—Ya está, Yuri. Ella entendió —intervino Maria Luiza.

Malu empezó con sus bromas para aliviar el ambiente, porque se había puesto pesado.

Se me hizo la hora y volví a casa. Llegué, bañé a Helena y traté de dormirla, ya eran las ocho de la noche. Sí, hermanas, pasé todo el día en la tienda.

Logró dormirse y yo me puse a trabajar en casa. Vida de ama de casa.

Sonó mi celular. Vi el nombre y no atendí.

Solo hablo con él ahora si es algo relacionado con Helena. Fuera de eso, nada. No se puede confundir las cosas.

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Meu acaso|Richard RiosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora