cap. -1~t3~

41 5 5
                                        

🥀.-"hola, hola, hola, como están manzanitas......."

🥀.-"bueno si se que.....me pase en el último cap pero si en este momento escribo una tercera temporada debe ser por algo."

🥀.-"así que no me odien....todavia :D"

todavia :D"

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


-Lucifer....-.

-valla cariño te ves demacrado por que.....porque estas así....paso algo?-.

Alastor no respondió sólo estiró sus manos hacia la silueta de su esposo abrazando lo con todas sus fuerzas para que así no vuelva a escaparse de sus brazos, de su vida...de su existencia.

El Ángel caído sólo le regaló un dulce sonrisa mientras acariciaba esos mechones rojizos y también aquellas tiernas orejitas ligeramente caídas por la inquietud.

De nuevo podía sentir su dulce perfume, podía tocar su suave piel blanca.

-por favor no me dejes otra vez....nunca lo hagas por favor-.

-sabes que no lo haré....estoy aquí....siempre estare aquí....contigo cariño-.

Las lágrimas resbalaban por las mejillas del moreno cual gotas de sangre tras una herida abierta, el Rubio pasó sus pálidas manos por ellas limpiandolas y depositando un tierno beso en la nariz de su esposo, Alastor volvió a hundir su rostro en la túnica de su angel resignándose a soltarlo.

Pero soñar es fácil—verdad?— y la realidad poco a poco lo separaban de sus ilusiones, unos tiernos llantos infantiles perturbaban su sueño y proclamaban su hambre. Alastor abrió lentamente los ojos encontrándose con la misma frialdad que habitaba su habitación desde hacía escasas semanas.

De mala gana se levantó y dirigió su mirada hacia ese espacio vacío y muy frío....sin la calidez que normalmente habitaba en ese pequeño espacio de la cama, con un suspiro se puso de pie y salió de su habitación dirigiéndose a la de su pequeño niño.

El pasillo estaba sumido en un silencio insoportable, interrumpido únicamente por los sollozos suaves que provenían de la habitación al final del corredor. Cada paso de Alastor resonaba como un eco hueco, un recordatorio cruel de la ausencia que lo consumía.

Abrió lentamente la puerta y allí lo vio: el pequeño, envuelto en mantas de seda, movía sus diminutas manos con desesperación mientras lloraba, reclamando el calor y el alimento que sólo su madre le hubiera sabido dar con dulzura.

Alastor se aproximó con pasos lentos, como si cargara el peso del mundo entero en sus hombros. Sus manos temblorosas lo levantaron con delicadeza, y en cuanto sintió su calor, el llanto del niño disminuyó apenas un poco.

-Shhh… ya, ya, mi pequeño…-susurró con una voz rota, tan diferente de la que un día había hecho temblar reinos enteros-No llores… papá está aquí-.

El bebé lo miró con esos mismos ojos azules que una vez lo habían embrujado hasta perderse, y el corazón de Alastor se desgarró aún más. Eran los ojos de Lucifer, brillando en la mirada inocente de su hijo.

Una oleada de lágrimas ardió en sus ojos, pero no se permitió llorar. No frente a él. El pequeño no debía heredar su tristeza, ni su desesperanza. Ese niño era la última chispa de luz que Lucifer le había dejado, el último regalo, y no pensaba empañarlo con su dolor.

Se sentó en la mecedora al lado de la cuna, acunándolo suavemente mientras intentaba calmarlo con un tarareo, una melodía rota que ni siquiera sonaba como canción. Más que música, era una súplica.

-Tu madre estaría tan orgulloso de ti…- susurró, apoyando su frente contra la del niño- Y yo… yo juro que no dejaré que nada te falte. Aunque me consuma, aunque me rompa, aunque… aunque no pueda seguir respirando sin él… tú nunca sabrás lo que es estar solo-.

El bebé, como si entendiera, dejó escapar un pequeño balbuceo antes de hundirse en un sueño tranquilo, recostado contra el pecho de su padre.

Alastor permaneció así, inmóvil, aferrándose a esa pequeña vida que ahora era todo lo que le quedaba. Afuera, el infierno entero seguía girando, pero dentro de esa habitación reinaba un silencio que pesaba como un luto eterno.

Era el inicio de una nueva etapa: un rey roto, un reino tambaleante, y un niño que, sin saberlo,probablemente cargaría con la esperanza de todo un futuro.

Con el niño entre sus brazos lo llevó hasta su habitación, pues su tierna criatura aún sumida en un profundo sueño no quería separarse de su padre, entre los largos pasillos cargado de recuerdos y momentos de felicidad que lo castigaban ahora por la reciente soledad se encontraba una pintura de su bello Lucifer donde captaba toda su belleza angelical.

-...mmm eres la copia exacta de tu madre samael....igual que Char-Char-.

Murmuro entre el silencio inquietante, luego de un rato admirando esa pintura se separó y se dirigió hacia su habitación; tal vez la pequeña compañía iba a liberarlo de esa pesadez que aún mantenía en sus hombros.

🥀

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

🥀.-"y hasta aquí el cap, cortito lo se, pero no sabía que más agregar xd, bueno chao!"

🥀.-"con musiquita de Stolas pa llorar ^^".

El Angel PrometidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora