cap. -21

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La preocupación de Alastor aumentaba  Luzbel aún no salía de ese cuarto y su querida dama de compañía tampoco daba muchos detalles sobre el estado del rubio, el miedo y la angustia se apoderaban de el corazón de nuestro demonio, pues temía que en esas condiciones su esposo lo abandonara poco a poco.

-majestad- llama su guardia-.

-que necesitas Agatha-.

-no puede quedarse aquí esperando usted debe dar el primer paso-.

Alastor la mira en silencio y despues gira su cabeza hacia la ventana el cielo rojo de el infierno se empezaba a nublar, y las primeras gotas de lluvia resonaban en el tejado, el demonio da un ligero suspiro, aunque no quiera aceptarlo sabe que su Guardia tiene razón y poco a poco se consume entre sus sombras apareciendo en la habitación de el Angel.

El pelirrojo fija su mirada en el pequeño bulto envuelto entre las sabanas, temblando ligeramente mientras se escuchaban murmullos y sollozos bajos cargados de angustia y miedo, Alastor se acerca cuidadosamente a el y estira su mano para poder quitarle la manta.

-que haces aquí- dice con un susurro que apenas se oye-.

El demonio al escuchar su voz se detiene y aleja la mano dejandolo envuelto, da un fuerte suspiro mientras baja las orejas con temor a ser rechazado, quiere desaparecer pero era más la necesidad de saber que tenía su pequeño angel y por qué lo evitaba tanto.

-me preocupe por ti, hace semanas que no sales, no se si siquiera comes, que te pasa?-

-no es nada ya puedes irte- dice cortante-.

-no lo haré- se sienta en la cama-.

Ante ese acto Luzbel se cubre más con la sábana y se saca las lágrimas, se tocaba ligeramente el abdomen y se preguntaba si su esposo seguiría así de preocupado sabiendo que cargaba a una pequeña creación en el vientre, temia que al enterarse Alastor lo negara o lo obligara a abortarlo.

-dime que te pasa- lo acaricia con delicadeza sobre la sábana-.

-no creo que sea un buen momento para hablarlo- murmura-.

Alastor, no lo resiste más y lo destapa tomando por sorpresa al rubio, este estaba apuntó de reclamarle pero se detuvo al ver la cara de preocupación del pelirrojo, y como no estarlo, Luzbel estaba flaco y con ojeras ya que no había respetado sus medidas de alimento, se veía súper débil.

-o por Satán, que te ha pasado- dice mientras lo carga-.

-no es nada, estoy bien-.

-mierda, Luzbel no lo estas!, mirate estas débil, Agatha!-.

-no es na-.

-si su majestad-.

-trae un plato de comida a mi habitación por favor-.

-a sus órdenes Majestad- se va-.

Luzbel baja la mirada sintió un poco de pánico por el grito de Alastor, y se maldecía por agregarle más carga a su esposo, se baja un poco el suéter para tapar sus muslos mientras que Alastor se lo lleva a su habitación y lo acuesta con suavidad sobre la cama.

-lo siento- murmura mientras lo mira un poco apenado-.

-cariño, no tienes que disculparte pero enserio me preocupaste, porque no quieres contarme tus preocupaciones-.

Luzbel se sienta en el regazo de Alastor para poder sentir su calor mientras encoge sus pequeñas piernitas, el pelirrojo sonríe y empieza a acariciar su cabello rubio enserio extrañaba ese tacto, sentir el cabello sedoso de Luzbel entre sus dedos, estaba tan ligero y debil, verlo así le carcomia el corazón.

El Angel PrometidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora