Desde la caída de un angel rebelde, varios serés divinos tuvieron que pagar la condena del trato entre Dios y el rey infernal, para mantener el tratado de paz un angel tendrá que derramar sangre sobre las manos del rey y si quiere vivir tendrá que c...
🥀.-"como se encuentran gente hermosa?, como estuvieron en estas fechas de inactividad de mi parte...."
🥀.-"seguramente preguntándose donde madres estaba y porque chinga no escribía jajaja"
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-y.... ¿porque me trajiste aquí?-.
Preguntó el rey mientras observaba las hojas de los árboles siendo tiernamente acariciadas por la brisa llena de calma, calma que el no compartía en esos momentos; su corazón lleno de angustia y miseria lo único que podía hacer es recordar a su amado en cada mínima cosa que su mirada captaba.
Y era doloroso, doloroso recordarlo ante cosas tan pequeñas que probablemente otros calificación como algo "sin importancia"; pero para el. Para el era ver toda su vida juntos; reescrita como una historia, donde cada línea abre puertas a un mundo desconocido.
Pero el sabía claramente, que su mundo ya estaba escrito y destruido en la infinita soledad, donde su castigo es soñar y alucinar con su presencia..... Ni su destierro había dolido tanto...como el día el que lo vio desvanecerse en sus brazos y el...el no pudo hacer nada.
-para que respires un poco hermano...han sido semanas muy ocupadas y...estresantes para ti por lo que tengo entendido-.
-no veo el mundo humano como un lugar para relajarse sinceramente.....-.
Sera veía como su hermano se destruía internamente y ella no podía hacer nada; con cierto disimulo miro sus manos con impotencia; ¿que uniera pasado si desde un principio sus celos no la abrían controlado? , ¿se hubieran librado de todo este caos?. Si...probablemente todo era su culpa, tomó aire, volteando segundos instantes para poder darle la cara a su hermano.
-se que no es un lugar muy convencional para....todo esto....pero es un bosque relajante-.
Ambos tomaron sus formas humanas, la mayor estiró su brazo con una ligera sonrisa invitándolo a acompañarla. Alastor sólo la miro y pasó de largo con las manos en la espalda; no estaba convencido ante esa repentina hospitalidad de parte de su hermana después de haber vivido milenios odiandose.
Alastor se detuvo unos pasos más adelante, sin girarse. El silencio que se extendió entre ambos era denso, casi sofocante. Solo el canto lejano de un ave rompía aquella tensión. Sera lo observaba con una mezcla de esperanza y miedo, esperando que dijera algo… cualquier cosa. Pero lo que escuchó fue lo último que deseaba oír.
-¿Sabes, Sera?...-su voz sonó tranquila, demasiado para lo que cargaba en el pecho- Puedes disfrazar tus intenciones con amabilidad, con palabras suaves o con falsas sonrisas... pero jamás podré confiar en ti-.
El aire pareció helarse. Sera bajó la mano lentamente, dejando que el gesto amable se desvaneciera entre sus dedos. Sus labios temblaron apenas, y aunque quiso responder, no encontró voz alguna que la defendiera.