Desde la caída de un angel rebelde, varios serés divinos tuvieron que pagar la condena del trato entre Dios y el rey infernal, para mantener el tratado de paz un angel tendrá que derramar sangre sobre las manos del rey y si quiere vivir tendrá que c...
🥀. -"bueno en estos capítulos antes del 12, hablaremos un poco sobre el pasado"
🥀.-"el desarrollo de algunos de los personajes ¿por que?"
🥀.-"porque a partir del cap 12 nos centraremos más en el desarrollo emocional entre nuestra pareja favorita, Alastor y Lucifer :>"
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Al abrir la puerta; los ojos oscuros de Rosas se iluminaron como nunca antes. Pues ahí estaba la dueña de sus pensamientos y sus inquietudes...ahi estaba Lilith; con el cabello torpemente recogido y un traje que conocía a la perfección.
-siento llegar a esta hora...tan de repente-.
-no te preocupes....pasa te puedes congelar aquí afuera-.
Rosie se apartó con una pequeña sonrisa, abriendo más la puerta para que Lilith entrara. El aire frío de la noche se coló por el umbral, haciendo que la visitante se estremeciera un poco antes de cruzar.
Dentro, el cálido aroma a lavanda y té recién hecho impregnaba la habitación. Lilith se detuvo un instante, observando el pequeño hogar con cierta nostalgia; había pasado tanto tiempo desde la última vez que estuvo allí, que incluso el tic-tac del reloj le sonó como una melodía lejana del pasado.
-No sabía si seguirías viviendo aquí - comentó Lilith con timidez, frotándose las manos para entrar en calor.
Rosie la miró con ternura, notando lo nerviosa que estaba. Sus labios se curvaron apenas en una sonrisa suave.
-Nunca pude irme...-dijo- Hay lugares que uno no puede abandonar… sobre todo cuando los recuerdos siguen esperando en las paredes-.
Lilith levantó la vista, encontrándose con esa mirada que siempre la había desarmado. Sintió un leve rubor en las mejillas, el mismo que solía aparecer cuando Rosie la llamaba por su nombre con voz baja y dulce.
-A veces… pienso en lo que habría pasado si me hubiera quedado aquella noche - murmuró, casi para sí misma-.
Rosie se acercó lentamente, sin apartar los ojos de los suyos. La diferencia de altura hizo que Lilith tuviera que alzar la vista para mirarla, y ese gesto inocente bastó para que el corazón de la condesa latiera un poco más rápido.
-Quizás -susurró Rosie, acariciando con suavidad un mechón suelto del cabello de Lilith- el destino nos habría dado menos heridas… y más amaneceres juntas-.
Lilith cerró los ojos ante el roce de sus dedos. Por un segundo, se permitió descansar. No como la noble que todos esperaban que fuera, ni como la mujer fuerte que siempre fingía ser, sino como la Lilith que, en silencio, aún anhelaba sentirse amada.
-Rosie… yo... -sus palabras se quebraron- No vine solo por nostalgia-.
Rosie la miró, atenta, con esa calma que solo ella sabía mantener.