cap. -28~t2~

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🥀.-"bueno como lo prometido es deuda, van a ser 4 caps hoy, justamente porque la semana pasada no pude actualizar"

-"bueno como lo prometido es deuda, van a ser 4 caps hoy, justamente porque la semana pasada no pude actualizar"

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El eco del hierro retumbaba en la penumbra de la mazmorra. Un goteo constante acompañaba el sonido de cadenas arrastrándose cada vez que Lucifer intentaba mover los brazos. Sus muñecas estaban marcadas por el frío metal, y el suelo húmedo parecía absorber la poca fuerza que quedaba en su cuerpo. La luz de una antorcha titilaba en lo alto, apenas suficiente para dibujar sombras distorsionadas en las paredes de piedra.

Respiró hondo, cerrando los ojos un instante, intentando guardar la calma. No podía ver mucho, pero sentía la presencia de alguien más, alguien que lo observaba con atención.

-Sabía que este día llegaría -dijo una voz quebrada, cargada de resentimiento- Tarde o temprano, tenía que ser yo quien te mirara así… sin tu trono, sin tu corona, sin nada que esconder-.

Lucifer levantó la mirada. Sus ojos brillaban con una mezcla de cansancio y dignidad, aunque estaba encadenado como un prisionero cualquiera. Reconoció la voz al instante.

-Eva… -susurró, apenas audible-.

Ella emergió de las sombras. El rostro de Eva estaba endurecido, pero sus ojos ardían como brasas, llenos de cicatrices invisibles. Su andar era firme, y cada paso resonaba como un juicio. Se detuvo frente a Lucifer, inclinándose un poco para verlo de cerca.

-Por fin me escuchas. Por fin no puedes huir de mis palabras ni esconderte tras tus soldados, tras tus ángeles, tras tu… familia. Aquí no eres rey, no eres salvador, no eres nada. Solo un hombre atado, débil, vulnerable. Y eso, Lucifer, es todo lo que siempre quise mostrarle al mundo: tu fragilidad-.

Lucifer sostuvo su mirada. No se defendió con gritos ni súplicas. Su voz fue calmada, casi helada.

-¿Esto es lo que buscabas? ¿Encadenarme, humillarme? Si de verdad piensas que así obtendrás paz, entonces no has entendido nada-.

Eva rió, un sonido áspero que no tenía alegría.

-¿Paz? No, no hablo de paz. Hablo de justicia. Tú y los tuyos me arrebataron todo, me dejaron en el olvido, me usaron como una herramienta y después me desecharon. ¡Y ahora el mundo aplaude tus victorias, mientras mi nombre es enterrado bajo la tierra que tanto me obligaron a pisar!-.

Se acercó más, sus palabras cayendo como cuchillas sobre Lucifer.

-Dime, ¿qué sentirías si tus seres más cercanos te dieran la espalda? ¿Si todo en lo que creíste se volviera contra ti? ¡Yo viví eso! Y ahora, te miro encadenado, y por primera vez siento que el destino me escucha-.

Lucifer inspiró hondo. El dolor en sus muñecas era intenso, pero más lo era la punzada en su pecho al ver tanta furia en Eva.

-No eres la única que ha sufrido. Todos llevamos cicatrices, todos hemos perdido. Pero si crees que destrozándome a mí sanarás tu herida… estás más perdida de lo que pensé-.

El Angel PrometidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora