cap. -5~t3~

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🥀.-"parece que voy a subir pocos caps"

🥀.-"la procrastinacion me está llamando sorry ':) "

Desde lo más profundo de un templo celestial, donde yacía una imagen de Lucifer antes de caer

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Desde lo más profundo de un templo celestial, donde yacía una imagen de Lucifer antes de caer. La Serafín mayor se acercaba con cautela en sus manos sosteniendo unas dalias azules para ubicarlas en los floreros.

Detrás que ella una pequeña angel morena la seguía con un ramo de Rosas blancas en mano; al ver a su hermana mayor cambiar aquellas flores secas por otras nuevas se acercó a la gran estatua y dejó el ramo a sus pies.

La gran estatua de mármol, con alas extendidas y un gesto sereno en el rostro, parecía observar a las dos hermanas mientras la luz del templo atravesaba los vitrales de colores y bañaba la figura de tonos celestes y dorados.

-Hermana… -susurró la más joven, acariciando la fría piedra con reverencia- ¿Crees que él alguna vez encontró paz?-.

La serafín mayor guardó silencio, colocando con cuidado las dalias azules en el florero. Su voz al fin brotó, temblorosa, como si cada palabra pesara más que las alas que cargaba.

-Lucifer no era la caída, ni la condena que otros nombraron. Fue luz, esperanza, incluso en medio del abismo… Y esa historia merece ser contada-.

La menor apretó el ramo de rosas blancas contra su pecho. Una lágrima resbaló por su mejilla.

-¿Y quién la contará? Si el tiempo borra todo… si los demonios sólo recuerdan su corona y los ángeles sólo su rebelión…-.

Ambas se miraron, comprendiendo lo inevitable. La serafín mayor avanzó hacia el altar, colocó su mano sobre la base de la estatua y declaró:

-Nosotras lo haremos. Cada flor que dejemos, cada oración susurrada, será un eco de lo que realmente fue. No del traidor que pintaron, sino del rey que amó, del consorte que sostuvo a su pueblo incluso cuando el mundo lo repudió-.

El templo se llenó de un silencio solemne. Afuera, el viento agitó las campanas sagradas, como si hasta el cielo quisiera unirse a esa promesa.

La más pequeña entonces tomó la palabra, con la inocencia y firmeza que sólo los jóvenes conservan:

-Si nadie cuenta su historia… entonces, ¿acaso vivió de verdad? Yo no lo conocí como tú, hermana, pero al mirarlo aquí siento que aún nos observa… que aún espera que su memoria no se marchite-.

-Emily....todos los que estuvimos presentes en su vida, sabemos la verdadera versión de su historia, mas los que eran cercanos a el, su esposo, sus hijos. Nosotros sus hermanos conocemos como fue el en verdad y eso es lo que más importa-.

Sus manos morenas se posaron en sus mejillas, secando las lágrimas cristalinas que adornaban el rostro moreno de la joven Serafín con una tierna sonrisa. Plantó un beso en la frente de esta tranquilizando a la menor.

El Angel PrometidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora