Desde la caída de un angel rebelde, varios serés divinos tuvieron que pagar la condena del trato entre Dios y el rey infernal, para mantener el tratado de paz un angel tendrá que derramar sangre sobre las manos del rey y si quiere vivir tendrá que c...
🥀.-"hola como están...si ya se que más acaban de leer hace unos segundos, en fin".
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La familia real esperaba respuestas, todos reunidos en el castillo con el único rasgo de esperanza de que iban a encontrar al Ángel caído, Atticus caminaba en círculos; una forma de apaciguar los nervios que resquebrajaban sus huesos, cada paso suyo era acompañado por el de Azrael como si fuera un cachorro de apoyo emocional—y básicamente si lo era—.
Charlie sólo observaba por la ventana esperando ver pistas que le dieran un atisbo a la poca esperanza que le quedaba y si era posible poder verlo a el...bien, a salvó y feliz.
El rey por otro lado sólo descansaba en su trono estudiando cada movimiento de sus hijos y sus acompañantes, especialmente a Atticus seguido por un Azrael claramente preocupado..., le recordaban a el y a su Lucifer en esos tiempos en los que eran como untos tontos adolescentes enamorados...porque no lo entendió en ese preciso instante?.
-Alteza!-.
La voz de la Morena irrumpió sus pensamientos, la mirada de los Morningstar apenas y se separaron de la recién llegada.
-cual es tu reporte Agatha-.
-lo encontramos...-.
Los ojos rojizos de Alastor brillaron, llenos de esperanza.
-en el infierno oculto....-.
Las palabras de Agatha fueron como un cuchillo que atravesó el aire, helando cada rincón del salón real.
-¿Qué dijiste? -la voz del rey resonó, grave y peligrosa, tan cargada de ira como de desesperación-.
Agatha tragó saliva, pero sostuvo su postura firme, aunque sus manos temblaban tras la espalda.
-Las huellas… la energía celestial mezclada con la infernal… todo nos llevó hasta allá, Majestad. El Ángel de la alegría está retenido en el infierno oculto-.
Un silencio espeso cayó sobre todos. Atticus detuvo sus pasos en seco, su rostro se contrajo en un gesto de incredulidad y miedo.
-¡No! -exclamó, con la voz quebrada-. ¡Él no puede estar en ese lugar, papá! Nadie… nadie que entra logra salir…-.
Azrael lo tomó del brazo de inmediato, como si con su toque pudiera evitar que Atticus se derrumbara. -Tranquilo, Atti… -susurró en un hilo de voz, aunque por dentro estaba igual de aterrado-.
Charlie se giró bruscamente desde la ventana, su semblante pálido y sus ojos llenos de lágrimas.
+¿Qué vamos a hacer? -preguntó con un hilo de voz, buscando en su padre una respuesta que no llegaba-.
Alastor se levantó lentamente de su trono. Cada movimiento suyo parecía desencadenar vibraciones en las paredes, como si el propio infierno respondiera a su dolor. Su sombra se extendió amenazante por el suelo y su sonrisa habitual brilló ausente: no había ni rastro de diversión en su rostro, solo un abismo de furia contenida.