Desde la caída de un angel rebelde, varios serés divinos tuvieron que pagar la condena del trato entre Dios y el rey infernal, para mantener el tratado de paz un angel tendrá que derramar sangre sobre las manos del rey y si quiere vivir tendrá que c...
🥀. -"hola, hola, hola, como estan? Espero que bien!".
🥀.- "yo pues....con alta esquizofrenia ñacañacañaca"
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Cuanto había pasado ya?. 3 semanas?, no lo sabia muy bien, ni siquiera sabía como es que había llegado a estar en el baño con la vida dependiendo de una insignificante prueba de embarazo.
-por la bendición de mi abuelo...que salga negativo-.
Dijo con voz temblorosa;aún se mantenía en la esquina del baño, abrazando sus piernas como una forma de poder sentirse mejor.
Primero mareos....después las náuseas...y después las dudas, dudas que en menos de un minuto iban a ser confirmadas; chequeado se teléfono algo asustado esperaba los últimos segundos hasta la hora indicada.
Con el temblor evidente en sus dedos tomó el aparato....con los ojos apretados y con miedo de abrirlos lo puso frente a su vista, observando cada detalle. Soltó finalmente la prueba de golpe y se quebró hacia atrás totalmente estresado.
-dos rayas....dos rayas...dos rayas...-.
No paraba de murmurar; estaba en shock. Encerio atticus? De todos los días posibles, tenías que hacerte la prueba justo en el momento en el que tus padres te esperaban abajo para un almuerzo familiar.
El objeto seguía ahí, sobre la fría cerámica del lavabo, como una sentencia imposible de ignorar. Atticus, con la respiración acelerada, se levantó tambaleante y, sin pensarlo demasiado, dejó la prueba en la mesa del tocador del baño. No tenía fuerzas para esconderla, ni mucho menos para actuar con calma.
Su teléfono vibraba en su mano sudorosa. Tenía que hacerlo, aunque supiera que no estaba listo. Marcó el número de Azrael con un dedo tembloroso, sintiendo que el corazón le iba a atravesar el pecho.
-Vamos… contesta… por favor -murmuró entre dientes, mordiéndose el labio con desesperación-.
La línea dio un par de tonos hasta que la voz conocida, grave pero tranquila, respondió.
-¿Atticus? Qué raro que me llames tan temprano. ¿Ocurrió algo?-.
El muchacho tragó saliva con dificultad, apretando el teléfono contra su oído como si de ello dependiera su vida.
-Azrael… yo… -se detuvo, la garganta le ardía. Sus ojos bajaron hacia el suelo, la imagen de las dos malditas rayas seguía quemada en su -. No sé cómo decir esto..-.
Hubo un breve silencio al otro lado, como si Azrael esperara pacientemente a que soltara lo que llevaba dentro.
-Habla, no importa lo que sea-.
El pecho de Atticus se contrajo con violencia. Una parte de él esperaba escuchar comprensión, otra temía escuchar indiferencia.
-Me hice una prueba… -dijo en un susurro quebrado-. Salió positiva-.