cap. -4~t3~

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🥀.-"holaaaaa, les juro a este punto me cuestionó si me encanta endeudarme capítulos jajajaja"

🥀.-"trataré de subir mas caps entre semana para pagar la deuda de mi tardanza :D"

🥀. -"bueno aquí un nuevo cap"

Al ingresar al Palacio ambas damas fueron bien recibidas por el personal del Castillo, guardando sus sacos y carteras, también indicándoles el lugar en donde iban a tener  el desayuno familiar

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Al ingresar al Palacio ambas damas fueron bien recibidas por el personal del Castillo, guardando sus sacos y carteras, también indicándoles el lugar en donde iban a tener  el desayuno familiar. Al ingresar vieron a ambos príncipes sentados a cada lado de la gran mesa con sus respectivas parejas.

-Tía Rosie, Tía Lilith que gusto tener las aquí-.

Saludo primero la princesa con una sonrisa intentando ocultar lo de caída que se sentía, Atticus y Azrael se levantaron; este último inclino levemente la cabeza en un signo de saludo mientras que el príncipe con su infanta en mano abrazo a la mujer caníbal.

-Valla Atticus mira cuánto has crecido- bajo la mirada a la pequeña en sus brazos- Mirala se está poniendo más mona tiene toda tu belleza-.

-muchas gracias tía-.

Rosie no dudó en estrechar con cariño al joven príncipe, dejando un beso sonoro en su mejilla antes de hacer reír suavemente a la pequeña infanta, que intentaba esconder su rostro en el pecho de su padre.

-Ay, pero qué tímida -murmuró Rosie acariciándole el cabello azabache-Si tu padre era igual cuando era niño, ¿verdad, Lilith?-.

La rubia esbozó una ligera sonrisa ante el comentario, acomodándose en su asiento frente a Charlie, que mantenía la compostura con todas sus fuerzas. Lilith percibió la tristeza oculta en los ojos de la princesa, esa forma de sonreír con los labios mientras el corazón se ahogaba en silencio.

-Charlie, querida -dijo Lilith con voz cálida- Siéntete libre de no aparentar nada con nosotras. Somos tu familia, no necesitas fingir que estás bien-.

La joven apretó los labios, desviando la mirada hacia el plato aún vacío frente a ella. Rosie le tomó la mano con delicadeza y la acarició con el pulgar.

-Sabemos lo que has perdido, pequeña. Lo que todos hemos perdido -agregó la caníbal-No cargues sola con ese peso-.

Atticus miró a sus tías con un brillo húmedo en los ojos. Desde la llegada de su hija había intentado mostrarse fuerte, pero escuchar esas palabras removía lo que tanto había querido contener. Azrael le puso una mano en el hombro, ofreciéndole apoyo en silencio.

-Tías… -susurró el joven príncipe con voz entrecortada-Papá… no ha bajado en días. Ni siquiera quiso ver a su nieta cuando nació… Yo no sé qué hacer. No sé cómo llegar a él-.

El ambiente se tensó con la confesión. Lilith bajó la mirada, sus labios temblaron antes de murmurar:

-Eso es lo que más temía… que se encierre en sí mismo hasta no reconocerse-.

El Angel PrometidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora