Jungkook suspiró cuando vio a Jimin aparecer en el porche. Metió la mochila con su ropa en el asiento trasero y, como de costumbre, le abrió la puerta del pasajero con una pequeña sonrisa al hacerlo.
Independientemente de la situación, cualquier simple mirada a Jimin era más que suficiente. Así de enamorado estaban uno del otro. Ese era el nivel de lo que sentía por Park.
Una vez que estuvo en el auto, Jungkook se dio la vuelta y se sentó en el asiento del conductor, iniciando la marcha hacia el lugar donde pasarían la noche.
Sus pensamientos todavía giraban en torno a lo que había sucedido en su habitación y en lo enojado que estaba; realmente necesitaba quitarse todo ese peso de encima. Es por eso que dejó que el Jungkook del motel se hiciera cargo.
Jimin había pensado ansiosamente que el Jungkook del motel y el Jungkook de fuera de esa habitación eran uno solo, pero no podía ver las tenues diferencias entre los dos. Ya que el Jungkook fuera de esa habitación siempre, o casi siempre, se contenía; era demasiado cortés. Era el abogado perfecto, el hijo ejemplar y el esposo soñado.
Pero dentro de esa habitación...
¡Ah! Dentro de esa habitación él era el verdadero Jungkook.
Independientemente de cómo se sintiera, no había nada que le impidiera ser libre, ser él mismo sin miedo alguno. Podía estar demasiado feliz, demasiado cansado, demasiado enojado; en esa habitación todo salía de su cuerpo y de su mente. Ahí dentro, no había necesidad del Jungkook ejemplar, entonces dejaba de serlo. Allí era atrevido, lujurioso, descarado. Dentro de esa habitación era ardiente, gemía, lo tocaba con lujuria, se perdía entre las piernas de Park Jimin. Las piernas de otro hombre.
Pero no importaba porque, así como Jungkook arrastró a ese otro Jimin fuera de la habitación, Jimin también arrastró a ese otro Jungkook fuera del motel.
Y ese parecía ser el favorito de Jimin.
El honesto Jungkook. El que decía lo que sentía y hacía lo que quería.
E inevitablemente ese también era su Jungkook favorito.
Acomodándose en el asiento de cuero, Jimin no se puso el cinturón. Se arrodilló en el asiento y se acercó a Jungkook. Lo abrazó de lado, besando su mejilla, usando su mano libre para acariciar su pecho:
— Solo no aceleres demasiado.
Park quería comentarle sobre la chica que le dijo puta en el pasillo, pero no quería hacer que su Jungkook pensara en esa maldita perra. Quería que el mayor pensara solo en él.
Obedeciendo su petición, Jungkook mantuvo su pie en el acelerador sin pasar el límite de velocidad ni una vez.
Sintiéndose levemente feliz, Jungkook besó rápidamente los suaves labios de Jimin antes de regresar la vista a la carretera desierta.
No dijo nada, aunque tenía mucho que decir. Prefería estar en silencio y disfrutar del momento con su hombre. Tenía la soga en el cuello y sabía que si hablaba eventualmente dejaría escapar algo que los perjudicara. Y no quería que Jimin se preocupara por eso.
Park recostó la cabeza en su hombro mientras la mano se paseaba por su cuerpo, a veces rozando su cuello, el abdomen, el pectoral, los muslos, el miembro.
El menor ni siquiera sabía a dónde iban, pero no le importaba; porque si Jeon decía que era una buena idea, entonces así era. Besó su cuello y llevó la boca a su oído diciendo:
— ¿Cómo me quieres esta noche?
Jungkook soltó una risita y, de la manera que pudo, separó aún más sus piernas dejando el espacio libre para la mano de Jimin.
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Wheeler-Dealer
FanfictionJeon Jungkook y Park Jimin se encuentran dos veces al mes para tener sexo; sin intercambiar nombres, sin revelar sus identidades ni rostros. Se reconocen en la fiesta de compromiso de Jihyun y Haewon; los novios son el hermano de Jimin y la hermana...
